AYUDAR A LOS DEMAS

En la medida en que te conviertes en ambulancia emocional siempre tendrás un enfermo a cuestas

Muchas personas son adictas a dar consejos. No se dan cuenta que en fondo lo que desean es controlar a los demás

A veces nos relacionamos desde el drama del otro y decimos “es que sin mi, el o ella no podría tal cosa” #egomaniacos

Muchas veces nos involucramos en los dramas de los demás solo para alejarnos de nuestros propios dramas

No es casualidad que quienes tienen mayores rollos son maravillosos dando consejos para salir de ellos. Transfieren su incapacidad

Para escuchar problemas y ayudar a la gente se estudia profesionalmente. Los problemas son contagiosos y la gente genera adicción

Cuando no se tiene preparación en ayudar a los problemas de los demás, muchas veces el ego traiciona y te conviertes en un controlador

La omnipotencia y la incapacidad de reconocer tus fallas son los peligros a los cuales se enfrentan quienes prestan asesoría

Cuando te acostumbras a aconsejar a los demás, pierdes la costumbre de aceptar consejos de otros #elnarcisomaligno

Es un problema diario de quienes aun estando preparados para ayudar emocionalmente a los demás, no involucrarse en el rollo

La experiencia me dice que quien no esta preparado para ayudar emocionalmente a los demás, termina creyéndose superior
Los trastornos mentales son contagiosos, solo a través de una consistente preparación profesional puedes reducir ese contagio

El consejo, desde mi punto de vista es ineficaz, pernicioso y siempre habla de tu visión de las cosas, subjetiva y parcial

Ayudar a los demás implica dos cosas: 1) tu puedes ayudar 2) alguien necesita ser ayudado. La ayuda no pedida siempre es control

A veces ser asesor de algo es una maravilla y a veces es un dolor de cabeza. Hay demasiados “barriles sin fondo”

Los psicólogos pasamos 5 años de pre y 2 de postgrado para aprender a ayudar a los demás y no involucrarnos en sus rollos. Así de difícil es

Si quieres saber si deseas ayudar o controlar pregúntate: si la persona no te hace caso que haces? Te pones bravo?

Quienes no se han preparado para ayudar a los demás son muy susceptibles a la crítica, ya que se basan solo en sus buenas intenciones

Quieres saber si te motiva el ego o las ganas de ayudar verdaderamente? Que haces cuando te critican? Te molestas? Si es así, solo ego

Cuando alguien te diga “tu siempre me ayudas” y tu aceptas que eso es verdad, solo admites tu dependencia al drama ayudante-ayudado

La mayor prueba de que ayudaste a alguien es cuando esa persona supera su drama y jura que fue con sus propios medios

Si una persona admite que siempre la ayudas, solo estas demostrando tu incapacidad en hacer que esa persona supere sus problemas
No se puede ayudar a alguien que no desea ser ayudado. Es un duro aprendizaje para quienes basan su autoestima en el control de los demás

En la medida que te das cuenta que la verdad se puede ver de múltiples formas, abandonas la necesidad de tener la razón

Algo que aun no supero es cuando alguien me dice lo que yo siento sin que eso sea verdad. Eso me molesta mucho. Debo trabajar en eso

Ayudar a alguien es un acto grandioso que solo debe ser motivado por el deseo genuino de servir a los demás

Ayudar a los demás implica a veces dejarles darse contra la pared y ver como sangran.

En mi criterio, solo puedes ayudar a alguien si produces en el un darse cuenta que lo invite al cambio sobre sus dramas personales

Como sabes si es empatía o identificación? Si ante el drama del otro le dices como actuarias tu, es identificación y de paso de la mala

Al elogio hay que aceptarlo con una sonrisa penosa, a la crítica con un abrazo amistoso, al rechazo con un adiós sincero

Nunca ayudaras a alguien ahogándote con el. Ayudar a los demás no puede implicar dolor para ti. Eso es alto masoquismo

CUANDO EL AMOR ES ENFERMIZO (PARTE 4)

Hace unas horas estuve un reconocido centro comercial de la ciudad, y tuve la oportunidad de presenciar un acto propio del tema que hemos venido tratando en los últimos tres días. Un individuo alto de contextura delgada más bien atlética estaba al lado de unas escaleras discutiendo acaloradamente con la que parecía ser su mujer, se podía observar que le gritaba mientras la mujer bajaba la mirada y tratando de desaparecerse de las miradas de las personas que estuvieran pasando. El hombre se notaba muy enojado y se veía que estaba fuera de sí, la mujer en una actitud sumisa intentaba moverse de manera tal que pudiera establecer distancia con el hombre iracundo, mas no podía lograrlo.

El hombre gritaba, levantaba las manos, amenazaba a la mujer y todo esto ocurría ante un número de personas que veían el espectáculo pero que volteaban su mirada como si con esto hubiesen podido evitar la realidad. Transcurrido unos eternos minutos la mujer lentamente intenta bajar las escaleras, pero el hombre en una actitud mucho más violenta la agarra por un brazo y la jala hacia sí, la mujer sigue mirando hacia abajo y el hombre la va empujando hasta salir del centro comercial ante la vista de todo el mundo con toda normalidad.

Las estadísticas nos señalan que lo más probable es que cuando esta mujer y este hombre lleguen a su casa, ella va a ser sujeto de violencia física, luego pasarán unos días y el hombre le pedirá perdón muy arrepentido y ella habrá pensado que todo es culpa de ella, ya que si no se hubiese comportado de esa forma el habría actuado de manera diferente.

No olvidemos que esta misma pareja seguramente cuando iniciaron su relación, ella lo admiraba por su carácter fuerte y seguro y él pensaba que ella era la mujer perfecta porque era complaciente y cariñosa. Ella sentiría que él le da protección y seguridad y el sentiría que se parece a su mamá y que mientras el exista nunca le faltará nada. Al final pareciera que lograr la relación esperada es un acto de magia poco probable.

No es así, no se debe olvidar que el objetivo de una relación de pareja es la mutua decisión de las personas que deciden encontrarse y unirse en función del sentimiento que los impulsa inexorablemente a una felicidad compartida. Una relación de amor no puede estar basada en alejarse sino en acercarse, lo cual quiere decir que toda formación de pareja tiene que estar basada en un proceso de crecimiento y no estructurada bajo la premisa de suplantar los miedos que nos agobian. La relación de pareja no puede estar basada en un conflicto de poder sino más bien edificada en un sólo poder que los una. Cuando una pareja tiene claro que el objetivo de estar junto al otro es únicamente ser feliz, se tiene clara la meta.

Dentro del concepto de una pareja bien estructurada tienen que estar incluidos los preceptos de una buena comunicación, respeto mutuo, honestidad y crecimiento. Establecer una relación sólo por el deseo Narciso de supremacía o su contraparte el complejo de inferioridad, no hay que ser adivino, esa relación no prosperará. Es importante recalcar un punto que generalmente se olvida: el objetivo de una pareja es la felicidad compartida, el cubrir las necesidades afectivas mutuas.

Si estás en una relación donde exista agresión, dificultades severas de comunicación, celos, sexo como sustituto de frustraciones, dominación y sumisión, falta de cariño y comprensión, donde el crecer no sea el objetivo sino aguantarse porque es lo que se debe, donde se está unido por que el matrimonio es para toda la vida aun no haya amor, puede decirse sin duda alguna que está siendo víctima de un amor enfermizo.

CUANDO EL AMOR ES ENFERMIZO (PARTE 3)

Hace poco a raíz de los publicaciones aquí realizadas estuvimos conversando una amiga y yo en función de si existía el amor enfermizo o no, donde ella explicaba que al llamarse enfermizo no podía ser llamado amor. Yo particularmente no estoy de acuerdo con esa afirmación ya que muchos de los amores que actualmente en esta sociedad se plantean, están basados en un proceso natural de busqueda sensual y se alejan del verdadero compromiso que implica estar unidos.

En este sentido tenemos que establecer que el amor enfermizo existe, es el amor basado en la agresión, en la supremacía de la sexualidad por encima del compromiso, fundamentándose la necesidad de la pareja en alejarse del conflicto que resulta de estar sólo, sin adentrarse en el concepto de la unión con visos de pertenencia. Desde mi punto de vista es un mal social que viene a ser una consecuencia de la revolución sexual de los años 60, donde el hedonismo desmesurado comparado sólo con el libertinaje, da paso a una promiscuidad reprimida que sale a la luz en la forma de relaciones superficiales. Es importante resaltar que todo amor que anule la personalidad de uno o los miembros de la pareja puede ser considerado un amor enfermizo, cualquier relación basada en lucha de poderes donde existe un dominado y un dominante, también puede considerarse un amor enfermizo. En fin, todo amor que no este basado en la mutua comprensión, en la mutua aceptación, en el respeto por el otro, el buen trato, el cariño, la búsqueda mutua del placer y la comunicación franca puede considerarse un amor enfermizo.

Quizás el más enfermizo de todos los amores es aquel que está basado en la destrucción del otro, montándose sobre sus propias debilidades y ejerciendo una presión continua para que a través, de estructuras de personalidad pasivo-agresivo, uno de los miembros de la pareja termine anulándose asimismo y menoscabando su propia personalidad (todas las relaciones donde existe violencia ya sea física o verbal). De esto en Latinoamérica y en Europa específicamente España e Italia existe toda una epidemia. La violencia hacia la mujer es el pan nuestro de cada día en los lugares donde el macho dominante somete a la hembra sumisa. En este sentido veo un nuevo prototipo de violencia en la actualidad: el hombre agresivo y la mujer que recurre a la indiferencia para no asumir que es víctima de agresión. El miedo a la soledad, que no es otro que el miedo a la autogestión, es superior al miedo al dolor físico y emocional.

No me es indiferente que un porcentaje importante de las personas que visitan mi consulta, cuando habló del amor verdadero, del amor recíproco, comprensivo, risueño, placentero, generalmente hacen la misma aseveración: «¿es que realmente ese amor existe?» Y es allí donde yo me doy cuenta de que la capacidad de amar y ser amado está siendo menoscabada por amores enfermizos. ¡Claro que existe! Está a la vuelta de la esquina, el asunto es encontrar la esquina, y para hacerlo tienes que estar preparado o preparada para desplazarte, es decir, cambiar los paradigmas y asumir que tienes el derecho inalienable de amar y ser amado a plenitud.

Para la última parte de esta serie, que continuará mañana, plantearé las posibles soluciones a los conflictos existentes, asimismo, las señales de alarma que nos deben hacer huir de relaciones que al final nos van a producir un dolor intenso.

CUANDO EL AMOR ES ENFERMIZO (PARTE 2)

Dentro de los elementos mas perniciosos que atacan duramente la realidad de una pareja se encuentra el deseo de cambiar al otro.

Cuando iniciamos una relación el otro nos parece perfecto, magnifico, maravilloso, lo mejor que nos ha podido pasar en la vida, el destino nos lo puso en el camino y pare usted de contar todas las cosas de las que somos capaces de decir cuando amamos tempranamente a alguien. Con el tiempo el juego de poderes empiezan a erogar los dividendos de una relación bien estructurada. Empezamos a comparar, a mirar como fue en el pasado con anteriores parejas y vemos como es la actual; iniciamos un camino en retrospectiva mirando las cosas que la pareja actual no tiene, lo que le falta, lo que no nos complace y en ese justo momento metemos la pata de la forma mas profunda posible, le decimos: “mi amor…cambia, no me gusta como eres”

En ese justo momento en función de los roles de dominante y dominado empezamos a convertirnos en algo que no somos, iniciamos el camino de crear una personalidad que no es la nuestra y al final del camino, nos perdemos en un teatro mal elaborado de represiones, actuaciones, clichés y formas estereotipadas de relacionarnos que en nada recuerda lo que éramos antes.

No debemos confundir esto con la normal negociación que debe existir en la pareja para que las cosas funcionen dentro de ella. Estoy haciendo referencia a los cambios que nos pedimos derivados de transformar nuestros gustos, reacciones, estilo de comunicación, forma de trato, etc. Hablo no de cambios en función de objetivos de pareja, si no de perdernos en un juego de complacer al otro para que no nos deje.

Una vez conocí un par de amigos (no pacientes míos) que cuando se conocieron no se podía hablar con ellos por que se la pasaban besándose todo el tiempo. No tenían reparo alguno en demostrar su amor libremente. Eran muy divertidos en verdad y sobre todo se veían muy enamorados. Años después, los vi en una fiesta, estaban separados, sin tocarse y cuando se hablaban apenas se miraban a los ojos. Como soy una persona muy dada a hablar, me acerque a ellos y los salude, iniciamos una conversación muy amena, y ellos seguían sin tener contacto entre ellos y yo sin reparo les pregunté que les había pasado que ya no eran tan cariñosos como antes, ellos me miraron sorprendidos y casi al mismo tiempo me respondieron que en publico eso no era bien visto, además “el” se había convertido en una persona importante y esos espectáculos no eran apropiados, eso me dijo “ella”. Hace poco me encontré con “el” y lamento decirlo, se había separado.

Dejar de ser uno mismo para ser de forma que complazca al otro es el colmo de la negación del amor. Una persona que le pide a otra que sea diferente a como la conoció, que la critique sin compasión, que la compare con el pasado o con otra relación, es sin duda alguna alguien que esta cavando su propia fosa de soledad. Si amamos, debemos amar con la total integridad que conforma al otro. Amarnos significa que aceptamos quienes somos y quien es el otro, y cuando por alguna razón las cosas cambian, pues la negociación siempre ayuda a resolver los asuntos problemáticos, pero de allí a exigirnos que seamos diferentes a como somos en realidad, es un trecho largo, y sobre todo…muy patológico.

Continuará en el post de mañana

CUANDO EL AMOR ES ENFERMIZO (PARTE 1)

Una de las cosas asombrosas de ser psicólogo es que uno se prepara durante 5 años, mas todos los cursos, congresos, talleres, y pare contar para aprender a diagnosticar problemas trastornos de personalidad, trastornos sexuales y mentales. Luego que ya sabes diagnosticar, entonces te preparan para realizar psicoterapia, sobre todo haciendo énfasis en todo lo relacionado a un buen levantamiento de la condición mental, psicopatológica y fundamentalmente enfermiza de un individuo, para así con técnicas muy bien formadas y estructuradas ayudarlo a recobrar su salud mental. El problema es que a la consulta (por lo menos la mia) el 95% de los pacientes van sanos mentalmente, sin patologías graves, pero todos, absolutamente todos, con problemas relacionados al amor de pareja. Resulta que la preparación del psicólogo en ese sentido, es adicional. Después tocaré el tema de los pensum obsoletos de las universidades. Ahora veamos un poco este asunto del problema amoroso.

Existen cuatro situaciones claves dentro del problema de la relación de pareja: la comunicación, la sexualidad, la dependencia y la infidelidad.

Comunicación: la pareja típica es un “si mi amor” sobre todo cuando comienzan la relación. Todo lo que dice el otro es inteligente, maravilloso, madurísimo, comprensivo y raya en lo genial. Con el transcurso del tiempo, esta comunicación es atacada por el flagelo de la represión, es decir, la pareja deja de decir lo que siente por que ya sea al otro “le va a doler” o “no creo que me comprenda”. Este juego de silencios convierte la comunicación en un murmullo tácito que solo conduce a la incomprensión. Dejar de hablarnos es casi como dejar de amarnos. Al final el otro “lo que quiere es tener la razón”, “no me comprende”, “no se le puede hablar” y todo termina en la desesperanza.

La sexualidad: cuando iniciamos una relación la fuente de placer es el placer del otro. En este sentido los miembros de la pareja no se ocupan en recibir placer, sino en darlo. El orgasmo más placentero se logra junto con el orgasmo del otro. Esa pareciera ser la filosofía practica de las primeras relaciones con el ser que uno ama. Con el tiempo, la rutina hace entrada en la relación y empiezan los problemas. Ya no es tan importante el placer del otro sino el placer mio. Ya los miembros de la pareja se preocupan mas por que no son capaces de sentir y otorgarle la culpa al otro de que eso sea así. Lo cierto es que al final del camino, la sexualidad se convierte en una fuente de drama y no de entrega.

La dependencia: flagelo espantoso de toda relación. “no puedo vivir sin ti”, “sin ti no soy nada”, “no me dejes si no me mato”, “nadie te querrá como yo” son frases comunes en una relación dependiente. El problema reside en que eso no es amor, es solo el complejo interior basado en tus propios trastornos que no permiten vivir en soledad auto otorgada. Muchas parejas he visto que se hunden en relaciones solo para salir de otras anteriores solo por que no pueden estar solos. Le es imposible ser autónomos a los dependientes. He mirado con horror como personas sanas se involucran con personas realmente enfermas de dependencia y terminan trastornándose en el nombre del amor. La dependencia es enemiga del amor. No poder separarse de alguien solo por que no se puede estar solo, desde mi punto de vista es síntoma de peligro inminente. Debería haber una vacuna contra los dependientes, pero no la hay. Solo alarmas que pueden sonar cuando estos se acercan. Hablaremos de eso en la segunda parte.

La infidelidad: es un tema recurrente. La infidelidad es un síntoma de problemas sociales. Existen consideraciones sociológicas y antropológicas que sostienen que los seres humanos no podemos ser fieles, de hecho, la teoría evolucionista sostiene que esto es improbable (la fidelidad) ya que siempre la especie busca el mejor individuo para reproducirse, pero de la misma forma existen teorías éticas, morales e inclusive religiosas que tratan el asunto de la infidelidad como una lacra social. Mi consideración personal es que la infidelidad tiene múltiples causas: sexuales (en primer orden), derivados de complejos y carencia de amor. No necesariamente para ser infiel se necesitan todas las enumeradas anteriormente, con una de ellas es suficiente para considerar la infidelidad. Lo cierto es que esto causa graves perturbaciones dentro de la pareja y es una de las mayores causas de ruptura en las mismas.

Seguirá en el post de mañana

NO CREO QUE CHAVEZ LEA ESTO

Articulo publicado por Cesar Guevara el 27-09-2010 en el Portal Aporrea http://www.aporrea.org/actualidad/a108807.html

No me place el resultado de las elecciones y por primera vez acerté cabalmente un pronóstico. Que Aristóbulo cante ahora «victoria» después de haber dicho que de darse este resultado «sería una forma de ganar perdiendo», lesiona la credibilidad de todos. Lograr dos tercios de los curules era imprescindible, no una opción, y al no lograrlo la revolución salió derrotada. Además el voto general nos fue adverso aunque haya virtual empate técnico, así que aquí hay doble derrota. ¿Está usted, camarada amigo, lo suficientemente obnubilado como para no aceptarlo?

Veamos ahora las causas de la derrota. Archiconocidas lo son: corrupción, alto índice delictivo, arbitrariedad jurídica, inflación con especulación como componente primario, pésimo estado de los servicios públicos por ineficiencia y falta de compromiso, y horrible política comunicacional que nunca hemos podido manejar inteligentemente. Si esta revolución se pierde, la pierden una sarta de incompetentes que no entienden lo que es hacer gobierno.

Pero quien parece que entiende menos es Chávez. Mil veces se lo hemos escrito: Comandante no se gobierna sólo con incondicionales, sino con gente que tenga actitud, conducta y competencia revolucionarias. Se lo dijeron Muller y Tascón, se lo han escrito Francisco Sierra Corrales, Obny y yo, entre muchos más. Le reitero algo: la derrota de la revolución venezolana sería la última del Socialismo mundial. Usted ha tenido once años para hacer lo que predica y no lo ha hecho. Se le está acabando su tiempo y con él el nuestro. De eso no nos recuperaremos más. ¿A qué lo invito? A lo que pregona y no ha cumplido: a revisar, rectificar y reimpulsar. Excuse mi claridad, Comandante; yo lo sigo y lo respeto, pero no lo reverencio. «Por ahora» le toca a usted excusarse ante el País socialista Veamos si tiene las bolas para hacerlo como las tengo yo para pedírselo.