¡No hay excusas, Pablo Montero!

El tema de Pablo Montero y Maduro es más que un tema político. Es un tema psicológico y social. Les explicaré por qué.

La música es universal, eso es cierto. Pero, cuando tú vas a cantarle el cumpleaños a un tipo denunciado por crímenes de lesa humanidad, que mantiene una tiranía sangrienta, y es culpable del éxodo de más de 6 millones de personas, es definitivamente una atrocidad ligada a la indignidad y a la indiferencia.

Pablo Montero es indiferente al sufrimiento y eso lo convierte en un sociópata. Cuando no sientes ninguna culpa, ni remordimiento, ni empatía por el sufrimiento de muchos, de una sociedad, de un grupo humano, eres un sociópata. Eso es un hecho y no tiene discusión. No importa si antes no lo mostrabas, o nunca lo dejaste ver. Tampoco importa si te «has portado bien» antes. Si un día te levantas y vas y le celebras cantando el cumpleaños a un genocida, ud. de la cabeza, del alma y del amor, no está nada bien.

Pero también es un tema social.

Hay un nivel moral que implica aquello qué celebras o qué no.

Porque aunque la música es universal, esto no es excusa para ir y cantar a asesinos.

La excusa no puede ser que «llevas la música mexicana por el mundo», ya que tú no haces un concierto en una cárcel donde le vas y le celebras el cumpleaños a un tipo que haya violado a un grupo de niños. Tú no vas y le cantas por aquello de la universalidad musical, a un tipo que, por ejemplo, este convicto como asesino serial. ¿Lo ves? No existe tal generalidad en cuanto a la música. Hay ciertos límites, principios y valores, ligados a esto.

En consecuencia, todo artista que va y le canta al tirano, le canta a la muerte, a la destrucción, al crimen, a la injusticia. Todo artista que se vende por un puñado de dólares, cantando al criminal, demuestra un lado sociopático importante. Todo artista que celebra cantando el cumpleaños de un asesino, es una desgracia para el arte.

No importa su trayectoria, su carisma o sus actos pasados. Es una desgracia para la música, para el arte y para la humanidad.

Lleve.

Feliz día a los psicólogos, pero no a todos.

Tengo una relación de amor y odio con los psicólogos. Les explicaré.

Cuando estudié psicología, salí de la universidad sin conocimientos reales de psicoterapia y mucha paja en la cabeza. Me gradué summa cum laude, pero yo estaba muy claro respecto a que eso no representaba nada. Por otro lado, todos, absolutamente todos los psicólogos que conocía, eran hipócritamente moralistas, con una idea absurda de la ética, y creyéndose superiores a los demás. De paso, chismosos, con una tendencia a enjuiciar a los demás y peor aún, a otros psicólogos. Por si fuera poco, los veía muy locos, enrollados, con mil peos en la cabeza.

Y yo también.

La diferencia entre ellos y yo es que yo sí sabía que tenía problemas, que mi moral era bastante relajada (y sigue siendo), que la ética y yo no siempre vamos juntos, y que yo jamás me sentía superior a nadie. Adicional a que, criticar a un colega me parecía cobarde, hipócrita y enfermizo.

Así que me convertí en el psicólogo que quería ser. Un tipo tan perdido como sus pacientes, pero con un mapa y una linterna para acompañarlos en sus luchas. Hoy siendo un psicólogo maduro, ya no tengo rollos con la ética, no confundo psicología con religión, mi moral la dejo fuera de una cama, y mi vida personal, a veces es un caos.

Ahora enseño a los psicólogos que trabajan en mi equipo a no sentirse superiores, a hablar en un lenguaje llano, directo, sin mucha vaina, no doy consejos, sino que aplico técnicas, hago psicoterapia, pero no pretendo enseñarle a nadie cómo debe vivir. Me importa absolutamente nada ser rechazado y amo a quienes me aceptan.

Así que, al final, hice mi propio camino. Tengo a Psicovivir Internacional, donde enseñamos a hacer terapia y donde los mejores se quedan conmigo.
Hacemos historia y nos convertimos en la empresa más grande de psicología de Latinoamérica, con sucursales en varias partes del mundo y atendiendo a miles de pacientes diariamente.

Así que siendo el día del psicólogo en Venezuela, felicito a mis colegas, a la mayoría que entiende que la psicología es para la gente y no para sentirse superior o juzgar a los demás. A esos psicólogos les abrazo y felicito.

A los otros, no, a esos no.

Lleve.

Una buena noticia en Venezuela

En Venezuela no ganó el chavismo. No hubo elecciones. La abstención fue mayoría y eso es una buena noticia. Les explicaré por qué.

Hasta ahora hemos tenido una «oposición» que lo único que ha logrado es eternizar a la dictadura. No solo el tirano nos ha tenido presos en sus redes, la oposición también. Tipos como Capriles, Borges, Allup, López y Guaidó, han traicionado al opositor venezolano, y lo han hecho siempre bajo el argumento de que ellos representan a Venezuela, la Venezuela opositora, mientras que lo único que han hecho es darle oxígeno a Maduro una y otra vez. Cobardes, traidores, gusanos políticos. Todos ellos.

La alta abstención ayer fue una señal de esperanza. El venezolano inteligente, y en este caso demostró que es la mayoría, rompió con esa oposición. No hizo caso en su llamado al voto y a legitimar al régimen. Le dió la espalda. Ahora esos gusanos políticos no pueden decir que representan a Venezuela. El rompimiento fue total. El venezolano decente no quiere al régimen y ya se dio cuenta de que la oposición es nefasta también.

¿Qué sucederá ahora? El venezolano seguirá luchando, sobreviviendo, intentando protegerse a sí mismo del infierno de la dictadura. No ha pasado nada, todo seguirá igual o incluso peor, pero ya eso se sabía. Los resultados no iban a ser diferentes. Sin embargo, debajo de todo eso, nace una luz de esperanza.

Al romper con la oposición, el venezolano va a buscar salidas, encuentros, nuevos políticos, nuevos caminos. Los países nunca se quedan estáticos. Venezuela no será la excepción. Incluso, vemos a Cuba, quien parecía dormida, y también va reaccionando. ¿Por qué? Porque los países nunca mueren. Venezuela va a empezar por un camino de reconstrucción desde las bases. Quizás pasen algunos años, no lo sé, quizás mucho menos, pero sí tengo claro que ahora inicia una nueva oposición. Esa vendrá, y esa va a liberar a Venezuela.

Yo me sumo a eso. Yo tengo esa esperanza. Yo seguiré luchando. Yo quiero pertenecer a esa nueva oposición, y sé que uds. también. Tengamos fe, esperanza. Ya rompimos con ellos, ahora toca empezar de cero y crear una nueva lucha.

Y eso va a suceder.

Sepan.

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En Venezuela la lucha no es electoral, es existencial.

El asunto en Venezuela no es electoral, el punto no es votar o no votar.
Si yo estuviera en Venezuela yo no tendría ninguna duda, yo no votaría.
¿Y por qué no votaría? Primero que nada, porque el problema no es electoral, es existencial.
En Venezuela, existe una dictadura, existe un tirano que es dueño de todos los poderes dentro del Estado. El hecho es que cuando él dice «no volverán», es una declaración de guerra y también es una declaración de principios.
El régimen se ha apoderado de la oposición y realmente quizás uno, dos o tres políticos en Venezuela y fuera de ella, no son parte del régimen. El resto, sin duda alguna, es clarísimo, pertenecen al régimen, hacen negocios con ellos y sencillamente viven en una conchupancia donde se reparten cuotas y poder.
En consecuencia, en Venezuela no hay un problema electoral. Sencillamente el tirano va a intentar legitimarse, la oposición va a hacer la parodia de que va a unas elecciones.
El problema en Venezuela es una lucha entre el bien y el mal, entendiendo bien al venezolano que busca la libertad, al venezolano que intenta no perderse en ese maremágnum infernal que implica una dictadura.
Y el mal está sencillamente simbolizado por el tirano, por el chavismo, por el socialismo. Nadie inteligente es socialista. Históricamente está probado: el socialismo nunca ha sido una opción para la prosperidad de un país.
En consecuencia, no se debatan, no peleen, no se dividan en función de si votar o no votar. Olvídense de campañas y manipulaciones psicológicas.
La única manera de resolver esto es a través de romper el estatus quo, de dejar de creer tanto en el régimen como en la falsa oposición y de entender que se necesita la formación de un nuevo venezolano que no cree en absolutamente ninguno de los protagonistas políticos que en este momento existen.
Cuando rompamos eso y por fin comprendamos que necesitamos recurrir a la creación de nuevos líderes, desde la base, entonces sencillamente en los próximos años, porque eso no va a ser pronto, Venezuela será libre, porque entonces ya dejará de tener una lucha existencial y empezará una lucha por su libertad.
Así que, en resumen: En Venezuela no hay elecciones, en Venezuela lo que hay es una farsa, una farsa electoral, donde sencillamente, no va a pasar más allá del chavismo haber ganado una cantidad de puestos y algunos opositores, algunas cositas, al final nunca son opositores.
Sencillamente, son socios del régimen y nada más.

Ver la vida, desde una mirada mística, no religiosa.

Yo no soy un tipo religioso. De hecho, durante muchos años fui ateo. Antes de emigrar tuve experiencias religiosas que me hicieron mirar este asunto de otra manera, y aprendí a mirar la vida desde una perspectiva un poco más mística.

He aprendido que todo suceso importante en la vida tiene un significado. Ese asunto de que «nada pasa por casualidad» no es una frase cliché sino una profunda realidad. El tema acá es que no siempre sabemos qué significado tiene un suceso determinado, y también, a veces no estamos atentos a los sucesos que nos pasan. Pero sí, yo no tengo ninguna duda, cada cosa que nos pasa, tiene un significado específico.

Ahora bien, ¿Cuál es el sentido de esos significados?

En mi experiencia he notado que cada mensaje que yo logro interpretar de las cosas que me suceden, implican una especie de camino que me lleva a mejorar mi vida, a ser un poco más feliz y a lograr cosas que luego me dan paz, satisfacción o tranquilidad. Es como si al yo interpretar significados, mi vida mejora. Hay una intencionalidad amorosa en esos mensajes.

Visita a la Catedral de Bogotá, en Colombia.

También he notado que, a pesar de que la intención es amorosa, los mensajes muchas veces son duros y devastadores. Es decir, no todo lo que me sucede es bueno. He vivido dolores, pérdidas y sufrimientos, que en el momento he pensado que son terribles, mala suerte, que Dios no existe, etc., y luego me doy cuenta de que eso tenía un aspecto positivo, un mensaje importante, o una enseñanza fundamental.

En resumen, yo hoy sí creo que algo rige nuestros destinos, que el libre albedrío es la capacidad de entender, escuchar y asimilar o no los mensajes que «eso» nos da, y creo absolutamente en que toda decisión mía, si yo quiero que sea positiva para mí, tiene que ser previo un entendimiento de las cosas o señales que me suceden.

No creo en libros sagrados ni en instituciones religiosas, no creo en el pecado ni en las leyes morales religiosas, no creo que nada que me controle o juzgue desde una religión, pero creo fielmente que existe «algo» que me ama, orienta, enseña y guía, con la intención de tener una vida llena, plena, y con propósito.

Y uds. también, aunque quizás muchos aún no se hayan dado cuenta.

Sepan.

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Colombia: Aquí estamos para ti

Ayer inauguramos nuestra primera sede en Colombia. 🇨🇴 Un sueño hecho realidad. Pronto iremos a Argentina 🇦🇷y Estados Unidos 🇺🇸 para inaugurar nuestras sedes allá también.

Decirles o expresarles la emoción que tengo es sumamente difícil por acá. Prefiero que mi trabajo y el de mi equipo, @psicovivirinternacional, hable por nosotros.

Vinimos a Colombia a curar, a sanar y a transformar vidas. Somos el equipo de atención de salud mental más grande de Latinoamérica, y nuestra misión es proporcionar bienestar emocional.

Eso haremos, es nuestra misión, y nuestra razón de ser.

Colombia, ya estamos acá. Nuestras puertas están abiertas.

Próxima parada: Argentina

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