Hoy fui a dar una conferencia privada en Valencia. En un hotel, bonito, decente. Un grupo heterogéneo (1)
La conferencia duró 2 horas. Publico satisfecho. Cero rollo. Me voy a tomar un café al Sambil. Trafico por celebración de fiesta religiosa (2)
El Sambil 6 pm. Full gente y lo primero que salta a la vista: la cantidad de locales cerrados. Viernes, quincena. No lo puedo creer (3)
Voy a la farmacia a comprar algunos remedios. De 5 solo había 2. Los estantes vacios, sin shampoo ni desodorante (4)
Voy a tomar café y en el sambil hay 2 sitios especializados. Uno de ellos cerrado por falta de café, dice el letrero. (Havana). (5)
Voy al segundo y si hay café. No hay agua. Las mesas sucias, el mesonero ineficiente. Ni modo. El único sitio (6)
Una vez tomado el café me dispongo a ir a la librería a ver si hay algún libro de psicología. Estante pequeño, escondido, vacio. (7)
Otrora la sección de psicología eran 2 estantes full libros. Ahorita nada. Solo unos pocos viejos y caducos. Me dio tristeza (8)
Salgo de la librería y al frente hay un local de prendas que a mi esposa le gusta mucho. Empiezo a revisar y preguntar precios (9)
Los precios imposibles. No puedo pagarlos y otros siento que la prenda no merece pagarlos. No compré nada. Frustración (10)
Le pregunto a la chica de las prendas el por qué la mayoría de las tiendas cerradas a las 6.30 pm de una quincena (11)
La chica me responde que no hay mercancía, de paso con lo de los días libres de trabajadores, no se pueden pagar. Se le fue un suspiro (12)
Me dice que la situación está muy mala, que no venden, que tuvieron que cerrar una sucursal. Mas suspiros se iban de ella (13)
Salgo de la tienda y me pongo a caminar. Bastante gente, sin bolsas en la mano. Cine full. Tiendas cerradas. 7 pm (14)
Me voy a casa. Me monto en un taxi. Hombre amable, hablador, culto y afable. Profesión abogado (15)
El taxista me habla de su vida como abogado y de la corrupción de la justicia. Deprimido, insatisfecho, me cuenta su cruz (16)
Mis prejuicios no me dejan creer que es abogado. Un taxista no sería abogado. Así son los prejuicios, irracionales (17)
El taxista recibe una llamada, es un cliente cuyo familiar está preso. Los tribunales no despacharon hoy. Del teléfono se escucha la desesperación (18)
La casualidad de la llamada me prueba que mis prejuicios son estúpidos y que el abogado es taxista. Sin pena le pregunto el por qué (19)
Me explica que como taxista gana más que como abogado a pesar de 2 diplomados y estudiando postgrado. Lo dice con orgullo (20)
Me dice que la política tiene corrompida la justicia y que el pobre si va preso siempre es culpable, así no sea. Noto rabia en su voz (21)
Le pregunto qué opina sobre la política. Sus palabras: «ojala metieran presos a todos los de la MUD y la salida» (los divide) (22)
Sigue explicando: «deben ir presos para que cuando salgan sepan lo que vivimos en realidad y en verdad amen al pueblo» (23)
El abogado que manejaba el taxi concluye: «soy un radical, odio al gobierno pero más a la oposición. Son mentirosos, es desesperante» (24)
Luego me pregunta que hago. Soy psicólogo. «Ud. si debe estar haciendo mucha plata. Hay mucho loco suelto» Me dice (25)
Ya iba a empezar a darle un discurso sobre los psicólogos no atendemos locos, y que plata no hay, etc. Ya estaba llegando a casa (26)
Le pregunto cuánto es la carrera. 200 Bs. Lo pago y me despido diciendo «hasta luego doctor», el se sonríe. Se va (27)
Subo a mi casa, no hay agua. Entro en twitter y veo la foto de un hombre colgado. Estoy en Venezuela. Valencia. Estoy triste (28)
Fin