LAS CRITICAS SIN SENTIDO


ASI SE DEBEN VER ALGUNAS PERSONAS QUE CRITICAN SIN SENTIDO
Una de las cosas por las cuales pasamos todos los que de alguna manera tenemos una vida publica o que pretendemos hacerla publica es por el espinoso camino de la critica. Todo aquel que observa al individuo publico se siente con derecho a realizar un critica sea de la forma que esta sea. En este sentido entonces, el personaje público hace una labor social: produce que los objetos internos que no pueden vivir dentro de la psique de alguien, tengan un motivo simbólico para salir de si mismo. En otro sentido quien critica solo habla de si mismo y de sus propias representaciones.

La critica es solo un proceso mediante el cual quien critica se descubre, dice quien, es como piensa y cuales son sus valores. En un mundo de proyecciones quien critica seria el director de la película a proyectar. Si uno se pone a ver este asunto mas detenidamente, la critica es una suposición de que quien la emite es superior a quien es criticado, cuando la realidad es, que quien critica no tiene ni la mas remota idea de lo que en verdad es un idea creativa, dicho de una forma mas directa, es un seguidor, un sumiso de quien se atreve a expresar sus objetos o estructuras personales en un ambiente publico. Flaco favor se le hace a la inteligencia cuando quien critica solo lo hace por el placer de sentirse poderoso.

Existen por otro criticas que tienen el motivo de hacer que las cosas que realiza el criticado, sean mejores de lo que al momento son, lo cual es una forma vedada de seguir diciendo “yo soy mas inteligente que tu y se como debes hacerlo mejor”. Narcisismo en su máxima expresión. Ojo, no estoy hablando sobre los aportes a las ideas de quien promociona un pensamiento creativo, estoy hablando de quien critica de forma destructiva, burlona o acomplejada un proceso que no le es propio.

También existe la crítica dentro de los procesos amorosos. La pareja critica la forma de vivir de su conyugue con la intención de “quien te ama siempre te dice la verdad”. Lo cual sin duda es profundamente depresogeno ya que hace que el criticado sea dependiente de la opinión de quien emite la critica. El amor siempre sirve de base para las mayores actividades sádicas y dolorosas que un individuo puede infringir en otro. En la vida social la crítica siempre viene en forma de juicio, chisme o murmullo. Cuando un amigo critica al otro, solo esta mostrando su propia dependencia social ante lo usos sociales derivados de los convencionalismos seguramente ortodoxos. No hay nadie mas moral que quien ha violado una norma ética, ya que sin duda, la formación reactiva lo lleva a ocultar su propia deshonestidad, mostrándose falsamente recto.

Por ultimo, la crítica es la madre de la queja. Quien se queja siempre hace una apología a lo que no esta, es decir, se basa en carencia y no en tenencia, triste claramente. La crítica siempre debe servir para hacer mejor al individuo que es criticado, no para demostrar que quien critica es mejor que lo criticado. La conclusión final del criticón es que sencillamente es una persona con rasgos sociopaticos y claramente sádicos que goza con la debilidad ajena, que no es más que la representación de sus juicios perversos sobre su propia debilidad. Un espejo que siempre reflejará la oscuridad infernal de quien detenta una pésima autoestima.

EL DEBER SER


He visto este video no menos de 10 veces. Es lo mas revelador que he visto en mucho tiempo
Yo me la paso hablando de la libertad como elemento fundamental para poder vivir plenamente, tener salud mental y conservar la motivación existencial que tanto necesitamos, pero me he dado cuenta que he descuidado la otra cara de la moneda, “el deber ser”. Si quiero ser lo mas lacónico posible tendría que empezar por definir que el deber ser, es la forma correcta y establecida de actuar bajo los cánones culturales, los cuales siempre que se cumplan, la mirada de los demás, será mayormente aprobatoria. Todos sabemos que la necesidad de pertenencia es fundamental en el ser humano como ser social que es. No lo podemos negar por nada del mundo, necesitamos que nos aprueben, que nos acepten y que pertenezcamos a un grupo determinado, que mientras mas numeroso, mejor.

Actuar correctamente implica no equivocarse, hacer lo debido, comportarse de forma consona con las directrices sociales. Si yo hago lo que “debo” hacer entonces soy moralmente recto, éticamente impecable y socialmente consentido. Sin duda alguna, hacer lo que se debe hacer es realmente muy beneficioso si deseamos vivir en sociedad, culturalmente adaptados y sobre todo, aceptados, en otras palabras, sin conflictos. El problema del deber ser es que no es único, es cambiante y tiene que ver con los cambios de paradigmas de la sociedad. Por ejemplo: en los años 60 a los negros en Norteamérica se les prohibía subir a autobuses de blancos, entrar en baños destinados para blancos, entre otras injusticias de este tipo. Casi 50 años después un negro es presidente de los Estados Unidos, pero ese mismo tiempo antes en la encuesta Gallup del 62 el 72% de la población estimaba que era correcto que los negros estuvieran separados de los blancos. ¿Qué era lo correcto entonces a la luz de solo 50 años?, otro ejemplo, la virginidad era considerada como prueba de enfermedad entre los visigodos en tiempos de la Roma antigua, un milenio después la virginidad era considerada como prueba de pureza, el no tenerla era un acto impuro lleno de rechazo. En los años 50 la virginidad era considerada requisito para ser “casable”, en el año 2008, la virginidad de nuevo es una enfermedad de la cual hay que curarse. Entonces ¿Qué es lo correcto?

En los años del establecimiento de los británicos en los Estados Unidos, el no tener dinero era un castigo de Dios, significaba que eras un pecador desgraciado, abandonado de la prosperidad divina, en el siglo 21, la mayor crisis económica mundial esta basada en la crisis iniciada en USA. En Venezuela, en los años 80 tener dólares era algo normal, comprar dos cosas en vez de una era lo “correcto”, en el 2008 decir que estamos “pelando” no es síntoma de lastima, es algo que nos hace grupo, nos hace socios. ¿Qué es lo correcto?. Una de las cosas vistas mas con extrañeza y desaprobación hoy en día es ver gran diferencia de edad entre parejas, no importa el sexo. En los años 20 en Venezuela lo normal era el hombre de 40 casado con la chica de 14. En nuestras leyes se establece que un menor tiene derechos de decidir sobre su vida, pero no puede casarse si no tiene el permiso de sus padres. Puede denunciar al padre que lo maltrata, pero tiene que pedirle permiso para trabajar. ¿Alguien puede decirme que es lo correcto en este caso? Fundamentalmente hacer lo correcto es lo correcto, hacer lo que se debe hacer es un deber inalienable, el asunto es ¿Cuándo es correcto o se debe cumplir lo debido si la cultura esta cambiando a cada rato? Por eso prefiero la libertad…es menos complicada, se adapta y siempre produce satisfacciones, aunque varias veces no sea socialmente aceptada.

EL ARTE DE INTERPRETAR SEÑALES


Fractales, asi es la sincronia en el Universo

Debido a mi formación psicológica me es sumamente difícil creer en aquello que no puedo ver, comprobar e inclusive experimentar con eso, pero una de esas cosas “inexplicables” que nos suceden a los seres humanos tiene que ver con el hecho de que muchas veces parecen sucedernos cosas especificas que tienen como propósito darnos una respuesta esperada, señal, o un acontecimiento revelador. Es como si algo “allá afuera” nos quisiera señalar el camino que debemos transitar en nuestras vidas.

Estoy seguro que muchos de los que me leen, así como yo mismo, hemos vivido situaciones parecidas de “sincronía” que como la definía el insigne psicólogo Suizo Carl Jung: “las coincidencias aparentemente inconexas pero muy significativas que de alguna manera parecen darnos mensajes o mostrarnos un camino determinado”. Igualmente Jung, estimaba que para que existieran sincronías el individuo tenia que ejercer un deseo acucioso acerca de la interpretación de señales, en otras palabras, la sincronía no se podía observar si el individuo no tenía deseos de mirarla. He allí la clave para entender este fenómeno.

Los estudios revelan que el cerebro tiene una capacidad de abstraerse a realidades especificas, dejando por fuera toda una amalgama de experiencias a fin de enfocar la atención hacia lo que la conciencia del individuo desea prestarle atención, a esto se le llama atención selectiva, pero la información que el cerebro aparentemente no esta prestándole atención si queda registrada dentro de los circuitos neuronales, por lo que al empezar a observar de forma holística un suceso, se podrán recordar detalles que antes no se les había prestado atención. La sincronía es una forma de demostrar al ser humano que sus capacidades tienden a desarrollarse más allá de sus propias posibilidades. Es un fenómeno que lejos de achacársele a una entidad encima de nosotros, proviene de nuestra propia capacidad de codificar al mundo y descubrir sus secretos.

Seria realmente muy bonito que haya alguien allá arriba que con su sabia conciencia esté demostrándonos el camino a seguir a fin de que aprendamos lo que tenemos que aprender, evolucionemos y tengamos la mayor suma de felicidad posible. Realmente no se si ese “algo” existe, pero lo que si se, es que la sincronía es una codificación inconciente de los sucesos que nos rodean y que cuyos positivos resultados son derivados de esa capacidad de poder manejar este ecosistema. También es posible que ese “algo” allá arriba nos haya insertado en nuestro código genético primario, la capacidad de generar un entendimiento de la sincronía. Lo cierto es que realmente no importa, lo importante es que tenemos esa capacidad, que si deseamos encontrarle significados a la vida, se lo encontraremos y que si queremos ver magia a cada paso que damos, encontraremos siempre dentro de nosotros a un niño sonriendo escondido detrás de una cortina, que nos es mas que Dios disfrazado de infante y jugando a que lo encontremos.

LA VIDA


Si no ven este video, de verdad se estan perdiendo de algo realmente interesante
Definamos la vida en el contexto en que quiero desarrollar este post. La vida es el proceso dinámico de decisiones que tomamos antes los acontecimientos que nos suceden. Es la observación de los hechos, el juicio de los mismos y las actuaciones que hacemos ante esos juicios. Existen algunas variables con que asumimos este concepto: la primera es que la vida es un caos, es decir, los sucesos que nos ocurren son aleatorios, circunstanciales y derivados de la casualidad; por el otro lado, otros asumen la vida como un proceso inteligente, basado en un proceso armónico, que tiene sentido y es causal. Lo podemos entender e inclusive predecir, controlar y hasta cambiar. Lo cierto es que los seres humanos que habitamos este planeta intentamos siempre darle una explicación a los eventos que nos suceden.

Algunos han creado Dioses para entender que lo que pasa en la vida es obra de algo externo a nosotros, que nos rige y determina, que podemos confiar en esa energía que solo desea que la adoremos, la veneremos y respetemos sus leyes morales, y que a cambio nos dará los beneficios de ser sus elegidos, y que una vez que dejemos esta vida llena de sufrimientos y penurias nos llegará nuestro momento de vivir la felicidad plena en el paraíso ¡que no queda en esta vida! Otros has creado cosmovisiones basadas en que no hay leyes morales pero si leyes creativas. Que la vida tiene un sentido inteligente que esta a la orden de nuestra intencionalidad. Pensamos y creamos, dirigimos la atención y el “universo conspirará para darnos lo que deseamos”, parafraseando a Paulo Cohelo. Otros crea explicaciones mas derivadas de postulados científicos, determinando que la vida es solo un continuo de trayectos posibles que permanentemente están en proceso de creación, y que basados en la intemporalidad de la paradoja partícula-onda, cada suceso estará determinado por la observación y decisión intencional que hagamos de ella. Mas o menos basado en los criterios del Secreto. Todas posibles explicaciones que tratan de entender como funciona este proceso llamado vida.

Ahora bien, una rosa crece a través de las espinas sin mayor rollo, el halcón caza su presa sin mayores filosofías existencialistas, las ballenas se aparean y no andan pensando que están pecando por no casarse, los indígenas cambian de pareja y sus Dioses nunca los excomulgan, algunas tribus africanas tienen en sus ritos de iniciación relaciones homosexuales como elemento de demostración de hombría y de estar listos para la vida, sin mayores conflictos morales. A menor capacidad de conciencia cultural, menor grado de conflicto en cuanto a entender la vida. Pareciera que mientras ampliamos nuestro panorama intelectual, nos encanta descubrir la vida, hacer leyes de eso y convertirnos en Mesías morales y éticos que miden el comportamiento de los demás basados en sus propios dictámenes. Cuantas veces he escuchado que tal o cual cosa no es correcta por que la vida te lo devolverá. Algunas veces creo que el sentido de la vida es sencillamente el miedo.

Para mi la vida tiene un solo sentido: el placer. Estamos diseñados estructuralmente para no soportar dolor. Nuestra mente tiene cientos de mecanismos para apartar el dolor de si misma, nuestro cuerpo tiene millones de funciones que hacen que las cosas que puedan causarle dolor, sean erradicadas de su estructura. La creación del hombre nace de un orgasmo, que es la máxima expresión de placer que se evidencia en un gesto de profundo dolor. Todo nuestro sistema de vida está basado en la búsqueda del bienestar, la armonía, el amor, la seguridad y el crecimiento sostenido y sustentable, todos esos elementos basados en el placer. No hay nada que el hombre haga en esta vida que no este inmerso en el placer, y cuando no lo logra sobreviene la locura inexorablemente. ¿El sentido de la vida es un misterio? No lo creo mi querido lector, creo que tenemos temor a ver directamente que el único sentido de la vida es el placer que tenemos al vivirla. Tememos el placer, pero ese será tema de otro post.

LOS DRAMAS DEL AMOR

Hoy es de esos días en que me cansa la misma letanía existencial donde el amor no puede ser simple sino siempre complejo. No veo nada mas sencillo y profundamente básico en que una persona me guste, luego me atraiga sexualmente, después la conozca y vea que a pesar de ser una persona plena la otra me complementa, luego me enamore, lo cual es la necesidad existencial de estar al lado de esa persona y al final formemos una unión llena de alegría, comprensión, estimulo y placer. ¿Dónde esta lo complicado de eso?

Los celos, la fidelidad (para mi es ese el problema, no la infidelidad), el matrimonio, los problemas de salud, económicos, sociales, el estrés, la familia del conyugue, los paradigmas de cómo se deben llevar las relaciones, los conflictos psicológicos y todo un tsunami de excusas, para caer en el mismo sitio donde todos caemos: el drama. Sin duda alguna somos adictos a ciertas emociones, como si necesitáramos de ellas para lidiar con nuestro ambiente y protegernos del riesgo que implica nuevas emociones y nuevas formas de relacionarse. La incertidumbre y el cambio es enemigo de toda persona alienada en súper estructuras culturales, que nos dicen u ordenan lo que siempre tenemos que hacer.

Que si me quiere, que si me quiere demasiado, que si no me quiere, que si no esta solo, que si es casada, que si los hijos y el daño que le podemos causar, que si a mi mamá no le gusta, que si mi papá me bota de la casa, que si la virginidad, que si es un limpio, que si solo quiere sexo, que si quiero ser libre, que si lo quiero solo para mi, que si no le perdono la infidelidad, que si la relación es de dos, que si el intercambio de parejas es pecado, que si tenemos que hacer el amor los sábados, que si no tenemos que hacerlo, que si esto o aquello ¡para pegar gritos!. No comprendo y creo que no podré hacerlo, como en algún momento de la historia de la humanidad cambiamos lo natural para meternos en el complejo y caótico mundo de las faltas de espontaneidad sentimental que siempre propone el amor. Queremos meter el amor – el cual es imposible de circunscribir – en una caja muy pequeña llamada “reglas” las cuales inexorablemente ¡nos deja solos!. Hoy en día parece que glorificamos la soledad en nombre del amor. No es poca cosa esa paradoja viciosa y perversa llena de drama y lagrima.

Tan dulce que es un beso suave en los labios hambrientos de dulce néctar amoroso, tan perfecto es el entrelazado de piernas de dos amantes después de hacer el amor, tan hermoso es el abrazo de buenos días de dos personas que se aman, tan predilecto de los dioses es el sexo entre dos personas que solo saben decir te amo y te adoro, que exquisito el aroma del amor, la rosa espinosa que se entrega sin remilgos a la amante bondadosa, que no escatima esfuerzos para decirte que eres el hombre o la mujer mas maravillosa de la tierra, que esplendido es la palabra certera llena de sinceridad de la persona que te cuida y te protege con amor, que maravilla de la vida cuando cerramos los ojos en la noche y nos damos cuenta que en la mañana siguiente la persona que amamos dormirá placidamente a nuestro lado. ¿Por qué seguimos en el drama? ¿Es que no nos hemos dado cuenta que las formas de amar han cambiado y ya nada podrá ser igual? ¿Será que somos tan obtusos que nos apegamos a reglas inquisitorias que solo hablan de deber cuando es el querer el que manda en una cama llena de amor?. ¿Será que al final queridos lectores, nosotros que nacemos y vivimos producto de amor, no sabemos nada del amor?. Preguntas que solo pueden ser contestadas por cada uno de nosotros.

LA CULPA ES DEL OTRO


La madre Teresa es un personaje que admiro y respeto profundamente. Su pensamiento era claro y concreto.

He escuchado eso tantas veces como estrellas puedo mirar en el cielo. Culpabilizar al “otro” es un deporte nacional sin duda alguna. “Es que ella me arrastra”, “es que el no me deja”, “es que mis hijos se meten en la cama y por eso no podemos hacer el amor”, “es que mi mama es la culpable”, “es que mi papa estaba ausente”, “es que el ambiente perjudica”, “es que la situación política no me deja crecer”, “es por que no tengo dinero”, “es que no se hacer nada y por eso soy dependiente”, “es la religión la culpable”, “es el miedo a la soledad”, “es el miedo a la compañía”, en fin…agrande usted la lista.

Culpabilizar al otro es no asumir la propia responsabilidad de nuestras acciones. Cuando culpabilizamos lo otro, estamos anulándonos como seres humanos y mientras mas lo hacemos mas indefenso tendemos a sentirnos. Culpabilizar al otro nos convierte en eternas victimas. Inclusive para muchas cosas positivas también culpabilizamos al otro. He escuchado un montón de veces a personas refiriéndose a situaciones de amor bastante complicadas diciendo: “Yo no lo busque, el/ella me buscó a mi, yo no quería ninguna relación”. Es impresionante la cantidad de veces que he escuchado lo mismo, prácticamente con las mismas palabras. No parecieran darse cuenta de lo risible que suena eso. Es prácticamente como si muchas personas pensaran que realmente no tienen responsabilidad de sus actos. No lo puedo negar, eso me suena a locura.

Como profesor he escuchado cientos de veces “el me raspó”, cuando en realidad es el alumno que con su ineficiencia, inexperiencia, flojera en muchos casos, ignorancia, limitaciones y muchas otras cosas mas es quien sale aplazado en una prueba determinada. No niego que existan profesores sin ética y utilicen las pruebas como elemento de control y autoritarismo, y aun así, el alumno es el responsable de no denunciar a ese profesor o sencillamente promover una protesta. He sentido pena de esta sociedad estudiantil cuando he escuchado “mejor cálate al profesor por que si lo denuncias es capaz que te raspe sin misericordia”, o lo que es peor “el profesor es malo en su materia, pero no hagamos nada, por que si decimos algo, nos puede raspar”. Es increíble como la falta de voluntad y responsabilidad daña inclusive nuestro propio proceso de aprendizaje profesional.

“Yo me he dejado arrastrar”, “yo permito que mis hijos se metan en la cama”, “yo no he tomado la decisión de dejarlo/a”, “Me cuesta vivir separado de mis esquemas de la infancia, promovidos por mis padres”, “no he tenido buen tino al adaptarme a la situación política o económica del país”, “es que no he tomado la decisión de aprender un oficio para dejar de ser dependiente”, “la religión que escogí para mi, me reprime y no se como salir de ella”, “Siento que no soy capaz de vivir en soledad”, “siento que no soy capaz de vivir en compañía” son formas altamente eficientes para emprender los cambios necesarios a fin de resolver aquello que nos hace sufrir.

La verdad es que si dejamos de culpabilizar al otro tendríamos mucho más control de nuestra vida. Si iniciamos un proceso de darnos cuenta de nuestra propia responsabilidad podríamos realizar los correctivos necesarios en cuanto a cambiar las situaciones que nos aquejan o sencillamente adaptarnos a ellas. Asumir que uno es responsable de sus propias decisiones aparte de ser un síntoma inequívoco de madurez, es también una respuesta muy eficaz ante las vicisitudes que nos tocan vivir.