Mamitis y papitis: Cómo cortar el cordón umbilical siendo adultos

Yo les llamo también mameros y paperos. Son personas que no rompen el cordón umbilical, se quedan siendo hijos todo el tiempo, y en ese sentido empiezan a evolucionar en sus vidas, se casan y tienen trabajo, sin embargo, mantienen un lazo con su mamá o con su papá -o con ambos- y todas sus decisiones y afirmaciones tienen que ser pasadas por el filtro de sus padres.

Por Alberto Barradas, @Psicovivir

Estamos hablando de un individuo que es adulto, tiene familia, un matrimonio, pero sigue pensando en “lo que diga mi mamá o mi papá”. Es terrible. ¿Por qué? Porque básicamente no tienen capacidad de decisión. Son personas que de alguna forma se rigen manteniendo a mamá o papá como estructura y, en ese sentido, no tienen una vida independiente, de adulto.

Esto no sería un problema si te quedaras solo, el detalle es que tienes pareja: “Mi amor, vamos a un restaurant, pero vamos a llevar a mi mamá y a mi papá”. Y siempre es lo mismo. Allí empiezan los problemas. Y conste, yo he visto extremos que son terribles.

Está haciendo el amor y su mamá llama y la atiende. Le dice que no estaba haciendo nada y entonces deja de hacer el amor con su pareja.

 Y lo peor es que también se da al revés: este hijo tan mamero o papero hace que sus familiares se metan en su relación y tengan poder de decisión y opinión, entonces la pareja definitivamente está en una posición secundaria, ya es casi un adorno.

Se trata de adultos que funcionan en torno a los padres y no de su matrimonio y eso realmente destruye las relaciones, establece criterios terribles dentro de las relaciones sentimentales y no crece. Se queda pegado al cordón umbilical.

Hay un elemento importante de las emociones que están involucradas en este sentido: La culpa. Entonces pasa que básicamente tenemos un problema a partir de que la persona establece todas sus relaciones con sus padres, los padres pulsan o presionan de alguna manera y la persona empieza a sentirse culpable.

Empieza el proceso de codependencia porque la culpa hace que el individuo se apague, se anule, se sienta culpable.

Al final del camino lo que está ocurriendo es que la persona no corta el cordón, pero no necesariamente es culpa de los padres, a veces sí, muchas veces sí, pero no siempre es así. Muchas veces el hijo o hija es quien no hace corte y todo el tiempo está en ese proceso de dependencia.

He visto padres a los que no le gusta eso, y entonces rechazan ese proceder del hijo que está necesitado de dependencia.

Existen madres y padres que causan esa dependencia y es muy tóxica, pero primero hay que revisar la dependencia de los hijos, porque muchas veces se trata del hijo que no se emancipa, que no se desarrolla y no sale adelante.

Hay que tener bastante cuidado con esa distorsión porque le vamos a estar echando la culpa a los demás, no siempre es así, en ese sentido hay que tener mucho cuidado.

Un problema con dos vías

Por un lado está la persona que depende y por otro lado la pareja que vive  al lado del individuo que depende.

El individuo que depende tiene que entender que cuando conforma una nueva familia ya no depende de la familia nuclear, es decir, que la familia donde naces es familia núcleo y luego, cuando formas una nueva familia, se vuelve familia nuclear y la anterior pasa a ser la familia secundaria.

En el momento en que te casas o vives con alguien, no es que tu familia nuclear queda atrás, pero lo que era antes tu núcleo queda en segundo plano. El que depende, si quiere salvar su relación, debe entender que su familia queda en plano secundario, dándole prioridad a su nueva familia.

Es fundamental entender que cuando uno es adulto hay una combinación entre los procesos educativos, procesos sociales y la propia experiencia.

Es profundamente problemático cuando escuchas a un adulto decir “mi mamá decía”…por favor, se trata de entender que la educación no solo viene de los padres.

Cuando usted es adulto, las palabras de sus padres son criterios y puntos de referencia, solo para eso sirven, para tener una visión distinta, pero no debe ser determinante en sus decisiones. La decisión está en usted como adulto que va evolucionando.

Te toca asumir, interiorizar, establecer dentro de tus propios criterios el hecho de que vives con alguien. Tu decisión entonces no puede basarse en “como diga mi mamá y mi papá” porque resulta que te uniste a otra persona, en consecuencia, no debes sentirte culpable por decirle no a tus padres.

Sepa: si usted se siente culpable significa que usted no salió de su casa.

¡Ay, del que sufre estando al lado del dependiente! La rabia se apodera de esa persona. Hay sentimientos fundamentales, la rabia y la frustración, esas dos emociones se hacen presentes.

Si usted es presa de esas emociones, tenga muchísimo cuidado de no agarrarla con la familia de su pareja dependiente, porque cuando usted lo haga pondrá a esas personas en proceso de victimización, entonces el dependiente se unirá a su familia.

Usted se enfrenta y le reclama a su pareja, no a sus suegros, de hacerlo cometerá un error enorme. Quizás me vas a decir “la mamá se mete, el papá se mete”. Claro que se van a meter, sin ninguna duda, usted mantenga su compostura y cuando los padres se vayan usted habla con su pareja. Su pareja es la que debe resolver eso.

Es fundamental que usted antes de unirse a alguien vea antes cómo se relaciona esa persona con su familia núcleo, porque eso trae problemas. Entonces no se meta en una relación con mameros o paperos porque la va a pasar mal.

Mucha gente entra en el proceso de enamoramiento y sexualización: “Ven acá, yo soy para ti y tú para mí” y se olvidan del contexto, se olvidan de cómo es con su familia esa persona, cómo se comporta, y esos comportamientos que tienen con la familia también los tendrá contigo. ¡Ojo pelado con eso! Tienes que mirar bien, eso te lo da la adultez, la experiencia, mirar bien con quien te vas a unir.

Pero pasa que ya metiste la pata, no te diste cuenta, ya están juntos, entonces toca establecer tus normas de vida con tu pareja, usted debe leer la cartilla: “aquí vamos a vivir de esta forma, yo pongo mis reglas y usted las suyas”.

Deben establecer reglas de convivencia para que esta persona que es dependiente tenga un mapa claro de qué esperarse.

Otra cosa: no intente cortar el cordón abruptamente, no lo haga, porque usted saldrá perdiendo. Tiene que ir inteligentemente, poco a poco, en ese aspecto. Si rompes esa relación entre tu pareja dependiente de mamá o papá, se puede convertir en un severo problema y lo más probable es que llegue la separación. No digas que no te avisé.

¿Cómo evitar que los hijos sean dependientes?

1.- Enséñales tolerancia a la frustración.

2.- Estimúlale que tomen sus propias decisiones.

3.- Cuando hagan cosas que demuestran independencia, felicítalos, dale un reforzamiento emocional.

Alberto Barradas

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