Les hablaré de un poquito de psicología: supongamos que yo se que tu lucha es pacífica, determinada y de paso me estas ganando. ¿Qué hago?, busco algo que desvirtúe tu lucha. ¿Cómo lo hago? Logrando que tu te opongas a ti mismo. Por ejemplo: si yo se que a ti te molesta que te cierren tu calle, rompan tu infraestructura, destruyan negocios privados y hagan vandalismo, yo hablo con mi gente y les digo que hagan eso, lejos de mi centro de gobierno, y les digo que usen consignas opositoras o que dejen claro que lo hacen por la oposición. No mando guardias ni policías y procuro que destruyan todo. Igualmente si quiero hacer mejor esta estrategia, hago que mi gente realice acciones así a diario, y yo les lanzo bombas lacrimogenas, pero no a ellos (son mi gente), sino a las residencias de la gente opositora y me llevo preso a quienes no forman parte de mi estrategia, pero que estúpidamente cayeron en mi trampa. Así lograré que la misma gente se oponga a «sus propios violentos», empiecen a luchar contra ellos, y los mantengo en sus calles y urbanizaciones, lejos de mi centro de poder, haciéndose acusaciones entre ellos mismos, mientras yo me río y sobre todo, me enorgullezco de mi inteligencia. Resumen: los pongo a destruirse a si mismos, rechazarse y todo, lejos de mi, sin que me afecte directamente. ¿Cómo reconozco esta estrategia? Si estas personas destruyen mi propia urbanización y mis calles, si me cierran a mi mismo, son violentos, no van policías o guardias, o si van, pero me caen a bombas a mi, dentro de mi casa, y todo esto ocurre fuera de los centros de gobierno, o sin ser protesta pacífica en los entes gubernamentales, es gente del gobierno, intentando que yo implosione.
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¿Y SI SALIMOS DE ESTA, DE UNA VEZ POR TODAS?
Hay momentos en la vida que nos imponen tomar acciones. Es como si la vida ya no da para más dilaciones y es obligatorio actuar para reparar, cambiar o transformar lo que venimos viviendo. Esos momentos son cruciales en nuestra existencia y siempre condicionan hacia una pregunta acerca de si seguir con lo que se vive o se toman acciones para cambiarla. Definitivamente esos momentos lo llevan a uno a la vorágine de acontecimientos transformadores que invitan a verdaderas revoluciones interiores y también exteriores. Ese momento en que te cansas de todo y decides actuar, es justamente el momento en que haces que tu vida ya no sea nunca más como venía siendo.
INTENTANDO HACER TODO BIEN, ES POSIBLE TE SALGA TODO MAL
Conozco personas que intentan hacer de todo y rápido, incluso más allá de sus capacidades. Ofrecen mil cosas y asumen que pueden con todas. Esas personas al principio parecen super proactivas y «todo terreno», cuando en realidad son ansiosas. Intentando hacerlo todo bien y todo rápido, al final no hacen nada o lo que hacen les queda mal. Eso hace que queden mal paradas y pueden perder trabajos, relaciones, y hasta vida familiar por ese comportamiento. Entender que todo tiene un proceso, que no puedes correr sin gatear, que no tienes que saber de todo sino especializarte en algo, asumir que todo necesita un aprendizaje y que al principio siempre se falla, son cosas que los ansiosos les cuesta un mundo hacer, pero tienen que hacerlo si quieren mejorar. El cambio viene de darse cuenta acerca de su patología y empezar a buscar ayuda y a cambiar sus hábitos de hacer las cosas.
DAMOS LA RAZÓN A QUIEN PIENSA IGUAL A NOSOTROS
Una vez leí que el más alto grado de narcisismo era decir que alguien tenía razón. Esto era porque cuando le das la razón a alguien es porque esa persona piensa igual a ti. Si no pensara igual, al menos en principio, no le darías la razón. Sigmund Freud decía que si el hablaba de psicoanálisis y la gente le daba la razón y aplaudía, entonces o la gente no entendió nada de lo que el dijo o el dijo alguna mentira para caer bien. Fritz Perls decía que cuando un paciente estaba de acuerdo con el, entonces el sospechaba de su propia salud mental. El paciente y el no podían pensar igual, ya que entonces el neurótico era el terapeuta. Esto quiere decir que el psicólogo siempre sabe que lo que diga va a causar piquiña, va a tener gente que lo rechace y sobre todo, se va a enfrentar a detractores que siempre dirán que el psicólogo está equivocado. Ahora bien, el psicólogo puede estar errado? Claro que si!!!, pero eso es cuando el psicólogo da consejos o dice a los demás «que es lo que deben hacer». En cambio cuando un psicólogo logra que sus pacientes o lectores reflexionen, el no estará diciendo «verdades» sino que estará estableciendo puntos de referencia para el análisis interno y no para el debate externo. Ese debate es solo para los acomplejados que siempre desean tener la razón.
SI LA IGNORANCIA GANA, LOS BRUTOS MANDAN
Hace poco publiqué un post donde respondía a una madre que discriminaba a su hijo debido a su orientación sexual. Hubo muchos comentarios pero la mayoría fue hacia un error ortográfico de la persona que escribió. Pareciera que la discriminación fuese algo del cual prescindir y había que centrarse en el error. Lo extraño es que en redes, la enorme mayoría no comprende lo que lee, o lee emocionalmente o sencillamente no lee, y a pesar de ese defecto profundamente terrible de una sociedad en decadencia, esos mismos, se fijan en el error ortográfico y no en el meollo del asunto. Pues nada, toca ser agentes de cambio y colocarnos en la vanguardia de ayudar a la sociedad a crecer, a evolucionar. Entender que si nos arropa la ignorancia o la superficialidad, estamos condenados a que los brutos manden, gobiernen y nos sometan. En cualquier sociedad donde la cultura es secundaria, lo primitivo manda, somete y mata. Un sociedad culta, inteligente y con criterios claros sobre la sociedad, la política, la discriminación, el racismo, la xenofobia y más, es una sociedad predestinada al progreso, la paz y la buenaventura. #HabiaQueDecirlo





