Ella es un símbolo de esta generación. No tiene represiones, no existen límites, vive sin sus padres, es independiente y estudia una profesión con mucho futuro. Inteligente y culta, también un poco alienada como cualquier joven de esta generación, pero lo más importante es que representa lo que la sociedad siempre se empeña en reprimir: la libertad sexual. Ella le da consejo a sus amigos sobre como deben vivir su sexualidad, aunque nunca admite haber vivido las experiencias a las que aconseja practicar. Aunque un poco masoquista ya que vive peleando con gente que no le respeta sus criterios, siempre la veo defendiendo como “gata parida” sus principios muy personales pero a su vez muy generales en el mundo de hoy
Paola es una chica que podrías ser tu, o un chico como tu mismo. Vive en su mundo lleno de aspiraciones, con ideales, viviendo sus discotecas, sus dramas juveniles y la necesidad de ser aprobada por su grupo. La diferencia es que Paola vive dentro del si mismo, asumiendo sus consecuencias y los rechazos de la que es sujeta constantemente. Vive a plenitud en un mundo de reprimidos y su estandarte que promueve su madurez es “nunca he tenido que preocuparme por un embarazo ya que vivo la sexualidad a plenitud, con madurez”. No se si Paola será un ejemplo para los demás, lo que si se es que Paola es un símbolo de lo que se vive hoy en día.
Las etiquetas son dañinas, encasillan a la gente y la obligan a cumplir con los estándares que la etiqueta exige. En la sexualidad, esas clasificaciones tienen un origen moral y cultural. Son arraigos que las culturas occidentales promueven sin darse cuenta qua ya la gente no se siente identificadas en ellas. Una etiqueta coarta la libertad de quien la detenta. Dentro de los amigos de Paola, había uno que me preguntaba “¿si yo hago un trío, significa que soy homosexual? Siempre he tenido miedo de eso”. Ese chico no preguntaba sobre moral, cultura o principios, su duda era formar parte de una etiqueta en la cual el no se vería representado.
Estamos en el mundo real, no en el ideal. Paola podría ser hija suya, amiga, esposa, hermana, amante o conocida, lo importante es que Paola esta allí, viviendo su propia vida, no se si feliz, no se si plena, lo que si se es que la vive sin concesiones en una sociedad que coloca a la mujer como símbolo virgen de maternidad incólume. Hoy en día las Paola son mayoría. Mejor nos acostumbramos y empezamos a ver como hacemos para adaptarnos a esas inocencias perdidas, no la de ella, la de nosotros.