LOS "SI" VERDADEROS

No existe nada más hermoso que expresarse a plenitud, decir lo que se desea decir sin menoscabo de la asertividad y la consideración con el prójimo. Decir la verdad es inexplicablemente liberador y sin duda alguna sano. Cuando decimos “te amo” o al contrario expresamos un “no te amo”, la verdad siempre tiene que ser la marca de esas palabras. Definirse uno como persona, explicar al otro a plenitud quien es uno y estar al tanto de las debilidades y fortalezas de cada uno, desde mi punto de vista es esencial para que una relación funcione.

Es un asunto de verdades. Asumir que cada uno de nosotros tenemos características que nos definen y que hacen de nosotros una marca única en este universo, es la formula mágica para poder decirle a la persona que amamos lo que queremos de ella. Darle el espacio a esa persona a expresarse es obligatorio para la reunión de almas que significa amarse a plenitud. El asunto es que generalmente se tiene miedo.

La mayoría de las personas que tienen conflictos de relación basan sus vidas en roles y convencionalismos sociales que cuando no se adecuan a las realidades intrínsecas de la relación en cuestión, sencillamente rompen las estructuras en las que se basa el sistema y termina por disolverlo. Es una cuestión de decir “Si” cuando en realidad se quiere decir “No”. Esa es la mejor forma de acabar una relación sentimental. Es terrible cuando escucho a una persona decirme: “lo que pasa es que el quiere que yo no me ponga ese vestido por que parezco una puta, y a mi en verdad me encanta”. No lo puedo negar, eso siempre me molesta. No concibo que una relación se base en la prohibición de libertades individuales. Una cosa es llegar a acuerdos, otra es reprimir.

No tengo reparos en decir que si alguien va a amarme como soy tiene que aceptarme todas mis “cosas”, yo estoy dispuesto a aceptarlas en la persona que amo. No podría amarla si no acepto todas sus “cosas”. En este sentido lo ideal es aquello que nos aceptamos. He allí lo difícil, para decirle a esa persona quien soy, tengo que conocerme y aceptarme. Lo mismo tiene que hacer ella. Los “Si” tienen que ser verdaderos, no acomodaticios. No existe un mejor “Si” que aquel que se dice en medio de un orgasmo. No existe un “Si” mas verdadero que aquel que se dice mirando los ojos de la persona que uno ama, bajos las sabanas que suponen un abrazo lleno de amor de ese extraño o extraña que llego a tu vida para decirte, aquí estoy, aquí me quedo y de mi solo te liberarás cuando dejes de besarme.

Si queremos un “Si” de verdad tiene que pedirse con todo el corazón, y al darlo hay que hacerlo de la misma forma. Un beso significa un te amo y un te amo, significa te deseo. Cuando llegamos allí el amor es uno mismo y la soledad solo es un espacio irreductible donde cabe la posibilidad de ser amado.

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