El dilema de Djokovic ¿Estamos ante una dictadura sanitaria?

Al tenista número uno del mundo no lo dejan jugar en Australia, y amenazan con deportarlo por intentar entrar el país sin estar vacunado.

Si Djokovic no juega, posiblemente perdería su lugar en el ranking. Entonces veamos ¿Cuál es el resumen de esto? A un hombre sano, no lo dejan entrar en un país por no estar vacunado. Adicional a eso, a ese hombre sano, no le permiten trabajar.

Si uno lo ve así, el mundo dejó de ser un mundo libre y definitivamente tendríamos que reconocer que existe una dictadura sanitaria que habla más de control social que de cuidar la salud de las sociedades.

Pero existe otra forma de ver esto. Las vacunas no previenen el covid, pero, sin duda alguna, previenen la gravedad y la muerte (en alto porcentaje) de las personas. Eso significa que estar vacunado está bien, ya que te protege en gran medida a ti y a los demás de enfermar gravemente o morir por covid.

En consecuencia, surge un dilema. ¿Estamos en un mundo libre o frente a una dictadura sanitaria? La respuesta está en la historia. Mucha gente no habla de eso, pero a muchos países no puedes entrar si no te pones la vacuna de la fiebre amarilla. Igualmente, a muchos países no puedes entrar con artículos alimenticios y orgánicos que podrían poner en peligro (según las leyes de ese país) la vida de sus ciudadanos. Es decir, la prohibición de entrar a un país por medidas sanitarias siempre ha existido. Es decir, nunca hemos sido «libres» totalmente.

Así que, independientemente de que apoyemos al tenista o no, el hecho de no poder entrar a un país por no estar vacunado no es algo nuevo, y antes jamás nos habíamos quejado.

¿Cuál es mi postura? El tenista debe vacunarse y cumplir las reglas del país. Pero, por otro lado, los países deben empezar a eliminar cuarentenas, aumentar su eficiencia sanitaria, tener controles de viajeros, sin que estos controles sean cerrar aeropuertos o cancelar vuelos. Es decir, los países deben alejarse del confinamiento y los ciudadanos deben vacunarse. Es deber social rechazar los confinamientos y las cuarentenas, pero, a su vez, cuidarse, seguir las medidas de bioseguridad y vacunarse. Esa es mi visión acerca de esto.

Sepa.

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Navidad: motivos para agradecer

Navidad implica nacimiento y se celebra, incluso, antes de que fuese una fiesta católica. 3000 a 4000 años antes de Cristo, ya los seres humanos celebraban el advenimiento de un nuevo ciclo. Luego se convirtió en la celebración del nacimiento de Jesús. Lo cierto es que a los seres humanos nos gusta celebrar el nacimiento, la vida, el renacer.

Por otro lado, es paradójico que en estas fechas nos pongamos nostálgicos, incluso, algo deprimidos, y en Semana Santa, cuando se conmemora la pasión y muerte de Jesús, nos vamos de fiesta, vacaciones y rumba. Somos paradójicos emocionalmente.

Todo el mundo ahorita anda en redes sociales enviando saludos de navidad y buenos deseos. Yo haré algo diferente. Yo quiero agradecer.

Quiero agradecer a la vida, al destino, al amor, a las enseñanzas que deja la experiencia, a la familia, a los amigos, a todo aquello que este año me acompañó a vivir. En esta Navidad quiero dar las gracias a ustedes, a todos, porque siendo el año intenso que fue, definitivamente agradecer es lo que toca. En esta navidad, cuando se conmemora un nacimiento, yo conmemoro la gratitud. Celebro la alegría, la sonrisa, la amabilidad y la buena nota.

Estoy convencido de que quien agradece le va mejor en la vida, así que, gracias, siempre gracias, y espero que cada uno de uds tenga muchas cosas que agradecer, que cuando celebren hoy la navidad, tengan mil motivos para estar agradecidos, se conecten con esa energía, eleven sus sonrisas, sus abrazos y su amor, dando gracias por todo lo vivido, aprendido, superado.

Les deseo en esta navidad que todos tengan motivos para agradecer.

¡Feliz navidad!

Método Psicovivir será cátedra universitaria

En compañía de autoridades rectorales de la Universidad ISEP

Como regalo previo a la Navidad, quiero darle un regalo a todas las personas que me leen y me siguen durante todos estos años.

Hemos logrado cumplir y hacer un sueño realidad: Psicovivir, su forma de hacer terapia, su método, y la manera como hoy en día está ejerciendo una nueva psicoterapia, estará en una universidad.

A partir del año que viene, en el 2022, el Método Psicovivir será enseñado en la Universidad ISEP, y nos sentimos profundamente honrados, orgullosos y totalmente agradecidos por recibir este honor.

Indudablemente es un honor y un compromiso inimaginable, el hecho de que un psicólogo venezolano, su método terapéutico y la manera cómo ha revolucionado la forma de presentar la psicología, quiera ser enseñado a los estudiantes de una universidad.

Así que, a partir del 2022, vamos a formar parte de la @universidadisep, y junto con su rector, Rodrigo Riaño @rockriano y Marc Gaja @marcgaja, vamos a nutrir y a fortalecer su pensum, a través de diplomados, certificaciones y estudios, desde esta prestigiosa universidad mexicana que tiene sucursales en España y Colombia.

Esta noticia también responde a todas las veces que estudiantes de psicología y psicólogos en ejercicio, se han acercado a preguntarme cómo hacer para conocer, estudiar y practicar el método que hemos creado e implantado, y que ahora nos ha posicionado como la mayor red de atención psicológica de Latinoamérica. Y vamos por más.

Sepan.

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Un mensaje para los venezolanos en Chile

Ganó el socialismo en Chile. Una tragedia para el venezolano. Aunque también una profunda oportunidad. Les explicaré.

Somos 7 millones de venezolanos que salimos del infierno socialista venezolano. Sabemos lo que significa un control de cambio, un control de precios, una expropiación, y que un gobierno controle los procesos de fabricación, distribución y servicios de una sociedad. Sabemos que todo eso implica destrucción, hambre y muerte. También lo sabe Cuba, Nicaragua, Argentina, y otros países. Los chilenos también lo sabían, pero se les olvidó.

Pero algo que también sabemos es sobrevivir, luchar, no perder la esperanza, encontrar oportunidades donde pareciera no haberlas. Sabemos reír en la adversidad, generar emprendimientos, pararnos sobre nuestros sufrimiento, y también sabemos prosperar, a pesar de tener todo en contra. Los venezolanos somos una sociedad curtida en el dolor del socialismo y de la dictadura. Somos fuertes, muy fuertes.

Todas esas características tienen que darnos esperanza. Chile es un país con instituciones, no está en dictadura y tiene una sociedad que tampoco se rinde. Chile no es Venezuela, al menos no aún. En consecuencia, yo les sugiero a mis compatriotas calma, serenidad, no ser pesimistas y seguir viviendo de manera tal que cada quien haga su biografía personal.

Es muy pronto para saber si Chile también será destruido por el socialismo, al igual que todos los países donde ese sistema reina.

Es pronto para pensar en irse de nuevo. Es pronto para pensar o sentir que no hay alternativas.

Los chilenos votaron en democracia y a nosotros nos queda seguir luchando para construir nuestra vida, junto a ellos, en paz, armonía, alegría y respeto.

Nosotros sabremos ver las señales mucho antes que ellos mismos (ya que olvidaron lo que el comunismo significa), y cuando veamos las señales, tomaremos decisiones. No antes.

Respetemos a los chilenos, sigamos aportando a la sociedad, respetando las leyes y siendo la mejor versión de nosotros mismos, y calmemos nuestra angustia, con fe y esperanza, que quizás, al final «todo estará bien» y nuestro «miedo se convertirá en esperanza».

Sepan.

Feliz día a los psicólogos, pero no a todos.

Tengo una relación de amor y odio con los psicólogos. Les explicaré.

Cuando estudié psicología, salí de la universidad sin conocimientos reales de psicoterapia y mucha paja en la cabeza. Me gradué summa cum laude, pero yo estaba muy claro respecto a que eso no representaba nada. Por otro lado, todos, absolutamente todos los psicólogos que conocía, eran hipócritamente moralistas, con una idea absurda de la ética, y creyéndose superiores a los demás. De paso, chismosos, con una tendencia a enjuiciar a los demás y peor aún, a otros psicólogos. Por si fuera poco, los veía muy locos, enrollados, con mil peos en la cabeza.

Y yo también.

La diferencia entre ellos y yo es que yo sí sabía que tenía problemas, que mi moral era bastante relajada (y sigue siendo), que la ética y yo no siempre vamos juntos, y que yo jamás me sentía superior a nadie. Adicional a que, criticar a un colega me parecía cobarde, hipócrita y enfermizo.

Así que me convertí en el psicólogo que quería ser. Un tipo tan perdido como sus pacientes, pero con un mapa y una linterna para acompañarlos en sus luchas. Hoy siendo un psicólogo maduro, ya no tengo rollos con la ética, no confundo psicología con religión, mi moral la dejo fuera de una cama, y mi vida personal, a veces es un caos.

Ahora enseño a los psicólogos que trabajan en mi equipo a no sentirse superiores, a hablar en un lenguaje llano, directo, sin mucha vaina, no doy consejos, sino que aplico técnicas, hago psicoterapia, pero no pretendo enseñarle a nadie cómo debe vivir. Me importa absolutamente nada ser rechazado y amo a quienes me aceptan.

Así que, al final, hice mi propio camino. Tengo a Psicovivir Internacional, donde enseñamos a hacer terapia y donde los mejores se quedan conmigo.
Hacemos historia y nos convertimos en la empresa más grande de psicología de Latinoamérica, con sucursales en varias partes del mundo y atendiendo a miles de pacientes diariamente.

Así que siendo el día del psicólogo en Venezuela, felicito a mis colegas, a la mayoría que entiende que la psicología es para la gente y no para sentirse superior o juzgar a los demás. A esos psicólogos les abrazo y felicito.

A los otros, no, a esos no.

Lleve.

En Venezuela la lucha no es electoral, es existencial.

El asunto en Venezuela no es electoral, el punto no es votar o no votar.
Si yo estuviera en Venezuela yo no tendría ninguna duda, yo no votaría.
¿Y por qué no votaría? Primero que nada, porque el problema no es electoral, es existencial.
En Venezuela, existe una dictadura, existe un tirano que es dueño de todos los poderes dentro del Estado. El hecho es que cuando él dice «no volverán», es una declaración de guerra y también es una declaración de principios.
El régimen se ha apoderado de la oposición y realmente quizás uno, dos o tres políticos en Venezuela y fuera de ella, no son parte del régimen. El resto, sin duda alguna, es clarísimo, pertenecen al régimen, hacen negocios con ellos y sencillamente viven en una conchupancia donde se reparten cuotas y poder.
En consecuencia, en Venezuela no hay un problema electoral. Sencillamente el tirano va a intentar legitimarse, la oposición va a hacer la parodia de que va a unas elecciones.
El problema en Venezuela es una lucha entre el bien y el mal, entendiendo bien al venezolano que busca la libertad, al venezolano que intenta no perderse en ese maremágnum infernal que implica una dictadura.
Y el mal está sencillamente simbolizado por el tirano, por el chavismo, por el socialismo. Nadie inteligente es socialista. Históricamente está probado: el socialismo nunca ha sido una opción para la prosperidad de un país.
En consecuencia, no se debatan, no peleen, no se dividan en función de si votar o no votar. Olvídense de campañas y manipulaciones psicológicas.
La única manera de resolver esto es a través de romper el estatus quo, de dejar de creer tanto en el régimen como en la falsa oposición y de entender que se necesita la formación de un nuevo venezolano que no cree en absolutamente ninguno de los protagonistas políticos que en este momento existen.
Cuando rompamos eso y por fin comprendamos que necesitamos recurrir a la creación de nuevos líderes, desde la base, entonces sencillamente en los próximos años, porque eso no va a ser pronto, Venezuela será libre, porque entonces ya dejará de tener una lucha existencial y empezará una lucha por su libertad.
Así que, en resumen: En Venezuela no hay elecciones, en Venezuela lo que hay es una farsa, una farsa electoral, donde sencillamente, no va a pasar más allá del chavismo haber ganado una cantidad de puestos y algunos opositores, algunas cositas, al final nunca son opositores.
Sencillamente, son socios del régimen y nada más.