AMAR DE VERDAD

El amor es mas que un sentimiento, es una forma de vivir. Es la filosofía de lo inconmensurable que se convierte en eterno y no hay forma de decir que el Olimpo no existe. El amor es la prueba de que Dios existe y que a su vez lo terreno y lo mundano se tocan inexorablemente en un deseo convertido en religión. El amor es la síntesis de las emociones humanas, es el titulo de la película llamada aventura de vivir. Cuando uno ama de verdad no existen verdades, solo corazones. Es una necesidad inalienable de estar con el otro y de sentir que no existe nada mas que los besos de la persona que amas.

Es el maldito miedo a que uno lo dejen. Es la inseguridad de quien supone que no merece ser amado y que sin embargo lo aman. Cuando uno ama de verdad no se explica como fue que uno pudo vivir un ápice de minuto sin estarlo. Es como si la vida no tuviese sentido de ser vivida. El estar enamorado de verdad es una locura con sabor a normalidad, es la carretera que te lleva a un no se donde que tu consideras tu hogar. Amar de verdad es escribir sin saber lo que lo que uno escribe, pero con la certeza que cada palabra va llena de amor. Cuando uno esta enamorado, los angeles existen, las oraciones cobran sentido y la unidad primordial de todos los seres ya no es un concepto nueva era, si no que se convierte en la mas simple realidad cotidiana.

Cuando uno ama de verdad siente que todo vestigio de duda se convierte en una amalgama de angustias que solo pueden ser tapadas con el beso tierno de la persona amada diciéndole a los ojos “te amo”. Es una terrible enfermedad de la que uno no desea curarse. Cuando uno ama de verdad es sencillamente la pintura mas bella plasmada en el lienzo de lo eterno y sin posibilidad de ser vendida, ya que el único comprador es la persona que uno ama. Cuando se ama de verdad no existe sufrimiento ni dolor que sea comparado al éxtasis de estar con la persona amada. Sin duda alguna, cuando uno ama de verdad, deja de pensar en el amor verdadero, si no que lo vive con el miedo infinito de que nunca mas se vuelva escapar.

No es posible ser valiente cuando ama de verdad. Uno se convierte en un cobarde que solo piensa en no dejarse nunca arrebatar ese amor. También cuando uno ama de verdad y uno es amado de verdad, los sentimientos de miedo se disipan, los besos saben a eternidad y el te amo se convierte en la plegaria mas directa a eso que llamamos padre celestial. Cuando se ama de verdad no existe el amor no correspondido, ya que el amor de uno vale por cientos y es imposible escapar de ese amor. Cuando uno ama de verdad, hasta la realidad cambia y uno se vuelve cuantico, es decir, una suma de posibilidades infinitas que siempre terminan en un mismo sitio: el beso a la persona que uno ama. Para mi, no existe nada mas importante en la vida, nada mas importante en el universo, cuando uno ama de verdad.

NO TE AMO



Quizás unas de las quejas mas pertinentes que escucho en mi practica diaria tiene que ver con las personas que después de años de convivencia se dan cuenta que el amor se acabó y que definitivamente ya lo único que queda es separarse, al intentar hacerlo, sobreviene el sentimiento de culpabilidad y el proceso se vuelve enfermizo y obviamente patológico. Nada más difícil que separarse de alguien bueno, que lo ha amado a uno y que sencillamente se terminó el amor.

El asunto se hace mas complicado cuando el otro no acepta fácilmente que la relación terminó, entonces vienen los consabidos requerimientos fantasiosos y compensatorios derivados de un “seamos amigos”, “vamos a darnos un tiempo”, “lo que necesitamos es espacio” y cualquiera de otras formulas parecidas. La realidad es que cuando una relación se acaba es imposible darle otro estatus si no el del rompimiento. La amistad pudiese llegar después, pero de ninguna forma, cercano al momento de la separación. La negación de la separación lejos de ser un mecanismo de defensa, se convierte en un peso que si se hace crónico puede producir que una separación relativamente amistosa se convierta en una batalla campal de dolores y sufrimientos.

No aceptar que las cosas se acabaron son sencillamente estrategias derivadas de aplazar lo inevitable. Cuando una relación termina no existe absolutamente nada que la reafirme de nuevo. Para volver se necesita crear una situación nueva con un sentimiento viejo; las posibilidades no son imposibles en este asunto pero sin duda remotas. Decir adiós debe ser un acto inalienable de rendición ante el peso de los hechos, eso debe aceptarlo quien termina y quien es terminado en una relación. Lo repito, mendigar amor es saberse miserable en el mismo. Si alguien termina una relación se debe respetar esa decisión, apretar los dientes y los glúteos y empezar la interminable letanía de lágrimas que bañen ese sentimiento de duelo espantoso que embarga a quienes en algún momento hemos tenido que terminar una relación.

Lo que categóricamente no se debe hacer es mantener una esperanza que no existe, establecer seguridades que huelen mas a incertidumbre que a certezas. Cronificar una ruptura de relación es mas doloroso que la terminación en si misma. Eso se tiene que entender sin ningún tipo de resquemor al respecto: si uno no quiere más la relación, esta debe darse por terminada. “Me voy a suicidar”, “sin ti no podré vivir” son manipulaciones absurdas que no deben tomarse en cuenta a la hora de tomar una decisión de este tipo. Si existe riesgo de muerte verdadera se debe avisar a la familia y establecer comunicación franca y abierta. Si la persona es obsesiva y empieza la persecución y el acoso, se debe avisar a los cuerpos de seguridad, así haya sido la persona que mas amaste en la vida. Es intolerable además de un acto de lesa violencia el acoso, así sea por amor.

En conclusión, terminar una relación es siempre doloroso, siempre una incertidumbre hacia la vida, siempre una apuesta a nuevas formas de vivir, independiente de cualquier consideración al respecto, si una relación se terminó, debe aceptarse, vivir el duelo y renacer de nuevo a la vida cuando las heridas se hayan sanado totalmente.

CUANDO SENTIMOS QUE NOS CONOCEMOS DE SIEMPRE

Una de las acciones mas misteriosas de las relaciones de pareja es cuando dos personas se ven por primera vez, intercambian un gesto y se sabe a ciencia cierta que uno conoce todo de esa persona, que no hay nada oculto y que sin duda la atracción es inmediata. Pareciera cosas de “creados en el cielo” pero sin duda que es real, nos ha sucedido a casi todo el mundo y nunca tenemos una explicación realista a este fenómeno.

Solo fracciones de segundo se necesitan para saber que esa persona que acabamos de mirar es la persona que mas temprano que tarde va a moverte el piso sin posibilidad de que te escapes. Es una sensación directa de comodidad, confort, confianza y sobre todo puntos en común que se tiene con esa persona a la que uno en su vida ha visto ni siquiera una hora en total. Unos lo llaman amor a primera vista, yo prefiero llamarlo conciencia a primera vista, ya que es una especie de conciencia que uno tiene, al ver a la persona en cuestión, de que sin duda alguna, es alguien que uno conoce.

Cuando uno empieza a hablar con esa persona, empiezan los puntos en común. Nos gusta el cine, nos gusta el mismo cantante, la misma fragancia, el mismo estilo, las similitudes abundan y las disonancias son apenas aderezos que colocan la situación mucho más emocionante. A medida que pasa el tiempo, uno se va dando cuenta que solo se mira en un espejo y que el “amate a ti mismo” se convierte en realidad pero amando al otro que se tiene en frente. Es un momento de alegría saber las coincidencias y sobre todo de maravilla cuando se sabe que uno es bien recibido sin necesidad de hablar mucho, ni hacer mucho. De alguna inexplicable forma, sin conocerse se conocen, se saben, se entienden, se comprenden.

No necesariamente esas relaciones que empiezan así terminan exitosas, pero no conozco a nadie que no haya sentido que ese inicio es un éxito. Es una aventura esplendorosa es saberse conocido y conocer sin esfuerzo, es como una especie de reafirmación de que amar no es tan difícil ni tan doloroso. Ese momento en que nos damos cuenta que sin conocernos nos conocemos, es la alegoría a la felicidad a la que los poetas siempre hacen referencia. Esa sensación mágica de que sin historia ya tenemos una solo podemos explicárnosla pensando que nos “conocimos de otras vidas”. No se si eso será verdad, pero estoy seguro que si existiesen otras vidas a esa persona la debí conocer en alguna de ellas. Todos los que hemos vivido esa experiencia sabemos siempre de que estamos hablando.

Hay gente que dice que no cree en el amor a primera vista, quizás yo soy uno de esos, pero mientras reflexiono sobre esto, al final no importa si es amor o no, si se convierte en amor al tiempo o no, lo importante es esa sensación de sentirse vivo, con pasión que corre por las venas y saber que apenas en un instante de miradas furtivas pero significantes, existe otra persona que también esta pensando de la misma forma que tu. Ese momento bien vale el universo.

AL MOMENTO DE SEPARARNOS

LOS DRAMAS DEL AMOR

Hoy es de esos días en que me cansa la misma letanía existencial donde el amor no puede ser simple sino siempre complejo. No veo nada mas sencillo y profundamente básico en que una persona me guste, luego me atraiga sexualmente, después la conozca y vea que a pesar de ser una persona plena la otra me complementa, luego me enamore, lo cual es la necesidad existencial de estar al lado de esa persona y al final formemos una unión llena de alegría, comprensión, estimulo y placer. ¿Dónde esta lo complicado de eso?

Los celos, la fidelidad, el matrimonio, los problemas de salud, económicos, sociales, el estrés, la familia del conyugue, los paradigmas de cómo se deben llevar las relaciones, los conflictos psicológicos y todo un tsunami de excusas, para caer en el mismo sitio donde todos caemos: el drama. Sin duda alguna somos adictos a ciertas emociones, como si necesitáramos de ellas para lidiar con nuestro ambiente y protegernos del riesgo que implica nuevas emociones y nuevas formas de relacionarse. La incertidumbre y el cambio es enemigo de toda persona alienada en súper estructuras culturales, que nos dicen u ordenan lo que siempre tenemos que hacer.

Que si me quiere, que si me quiere demasiado, que si no me quiere, que si no esta solo, que si es casada, que si los hijos y el daño que le podemos causar, que si a mi mamá no le gusta, que si mi papá me bota de la casa, que si la virginidad, que si es un limpio, que si solo quiere sexo, que si quiero ser libre, que si lo quiero solo para mi, que si no le perdono la infidelidad, que si la relación es de dos, que si el intercambio de parejas es pecado, que si tenemos que hacer el amor los sábados, que si no tenemos que hacerlo, que si esto o aquello ¡para pegar gritos!. No comprendo y creo que no podré hacerlo, como en algún momento de la historia de la humanidad cambiamos lo natural para meternos en el complejo y caótico mundo de las faltas de espontaneidad sentimental que siempre propone el amor. Queremos meter el amor – el cual es imposible de circunscribir – en una caja muy pequeña llamada “reglas” las cuales inexorablemente ¡nos deja solos!. Hoy en día parece que glorificamos la soledad en nombre del amor. No es poca cosa esa paradoja viciosa y perversa llena de drama y lagrima.

Tan dulce que es un beso suave en los labios hambrientos de dulce néctar amoroso, tan perfecto es el entrelazado de piernas de dos amantes después de hacer el amor, tan hermoso es el abrazo de buenos días de dos personas que se aman, tan predilecto de los dioses es el sexo entre dos personas que solo saben decir te amo y te adoro, que exquisito el aroma del amor, la rosa espinosa que se entrega sin remilgos a la amante bondadosa, que no escatima esfuerzos para decirte que eres el hombre o la mujer mas maravillosa de la tierra, que esplendido es la palabra certera llena de sinceridad de la persona que te cuida y te protege con amor, que maravilla de la vida cuando cerramos los ojos en la noche y nos damos cuenta que en la mañana siguiente la persona que amamos dormirá placidamente a nuestro lado. ¿Por qué seguimos en el drama? ¿Es que no nos hemos dado cuenta que las formas de amar han cambiado y ya nada podrá ser igual? ¿Será que somos tan obtusos que nos apegamos a reglas inquisitorias que solo hablan de deber cuando es el querer el que manda en una cama llena de amor?. ¿Será que al final queridos lectores, nosotros que nacemos y vivimos producto de amor, no sabemos nada del amor?. Preguntas que solo pueden ser contestadas por cada uno de nosotros.

EL AMOR

El amor es mas que un sentimiento, es una forma de vivir. Es la filosofía de lo inconmensurable que se convierte en eterno y no hay forma de decir que el Olimpo no existe. El amor es la prueba de que Dios existe y que a su vez lo terreno y lo mundano se tocan inexorablemente en un deseo convertido en religión. El amor es la síntesis de las emociones humanas, es el titulo de la película llamada aventura de vivir. Cuando uno ama de verdad no existen verdades, solo corazones. Es una necesidad inalienable de estar con el otro y de sentir que no existe nada mas que los besos de la persona que amas.
Es el maldito miedo a que uno lo dejen. Es la inseguridad de quien supone que no merece ser amado y que sin embargo lo aman. Cuando uno ama de verdad no se explica como fue que uno pudo vivir un ápice de minuto sin estarlo. Es como si la vida no tuviese sentido de ser vivida. El estar enamorado de verdad es una locura con sabor a normalidad, es la carretera que te lleva a un no se donde que tu consideras tu hogar. Amar de verdad es escribir sin saber lo que lo que uno escribe, pero con la certeza que cada palabra va llena de amor. Cuando uno esta enamorado, los angeles existen, las oraciones cobran sentido y la unidad primordial de todos los seres ya no es un concepto nueva era, si no que se convierte en la mas simple realidad cotidiana.
Cuando uno ama de verdad siente que todo vestigio de duda se convierte en una amalgama de angustias que solo pueden ser tapadas con el beso tierno de la persona amada diciéndole a los ojos “te amo”. Es una terrible enfermedad de la que uno no desea curarse. Cuando uno ama de verdad es sencillamente la pintura mas bella plasmada en el lienzo de lo eterno y sin posibilidad de ser vendida, ya que el único comprador es la persona que uno ama. Cuando se ama de verdad no existe sufrimiento ni dolor que sea comparado al éxtasis de estar con la persona amada. Sin duda alguna, cuando uno ama de verdad, deja de pensar en el amor verdadero, si no que lo vive con el miedo infinito de que nunca mas se vuelva escapar.
No es posible ser valiente cuando ama de verdad. Uno se convierte en un cobarde que solo piensa en no dejarse nunca arrebatar ese amor. También cuando uno ama de verdad y uno es amado de verdad, los sentimientos de miedo se disipan, los besos saben a eternidad y el te amo se convierte en la plegaria mas directa a eso que llamamos padre celestial. Cuando se ama de verdad no existe el amor no correspondido, ya que el amor de uno vale por cientos y es imposible escapar de ese amor. Cuando uno ama de verdad, hasta la realidad cambia y uno se vuelve cuantico, es decir, una suma de posibilidades infinitas que siempre terminan en un mismo sitio: el beso a la persona que uno ama. Para mi, no existe nada mas importante en la vida, nada mas importante en el universo, cuando uno ama de verdad.