Conformismo: cuando la basura ya no te huele mal

Cuando yo vivía en Venezuela, sobre todo los últimos años antes de salir de allí, yo tenía más de 4 años sin agua potable constante (la ponían solo 3 veces a la semana por espacio de 5 horas cada día). Se iba la electricidad a cada rato y había racionamiento de 4 horas sin luz, todos los días (siempre eran más horas sin luz). Tampoco había medicinas, ni comida. Aún quedaba algo de gasolina, pero siempre era difícil de conseguir.

Yo almacenaba agua en bidones. Mi departamento estaba lleno de ellos. Mi cocina era eléctrica y compré implementos de cocina de camping. Almacené comida como si tuviese una bodega.

También fui comprando medicinas para tener en almacén. De manera altamente peligrosa, también iba almacenando gasolina. Menos mal no me pasó un desastre.

Al final, yo estaba viviendo “mejor” que muchos otros. Tenía comida, agua, gasolina, medicina, y aunque no tenía electricidad, tenía todo con baterías, gas, y hasta compré una batería de auto para subirla a mi departamento y con eso cargar los celulares. Tenía “todo”.

Iba a la playa, debido a mi trabajo iba mucho a hoteles, comía en restaurantes buenos y, al final de toda la historia, “yo vivía bastante bien”.

Sin saberlo, sin darme cuenta, sencillamente me fui convirtiendo en un tipo acostumbrado a vivir en lo malo y, peor aún, sintiendo que estaba “bien”. Ese es el mayor problema cuando vives muy cerca de la basura.

Llega un día en que ya no te huele mal, y hasta ves lo bueno de vivir en ella.

Tengo años fuera de Venezuela, aunque no tantos, y la verdad no creo que esté mejor. Creo que muchos se adaptaron, otros (la minoría) hizo plata y viven “bien”, y la enorme mayoría, sufre en silencio porque si grita, lo jode la dictadura y también la “oposición”.

Sepa.

Venezuela: una deuda con la dignidad

Mi cuenta acá no es para hablar de política, pero sí de hacer reflexiones. No soy psicólogo en redes, pero sí uso la psicología para analizar lo que vivo y veo. Ante esto no puedo callar.

Lo que vivimos los venezolanos opositores es quizás la historia más grande jamás contada del engaño más masivo sobre la tierra. Dificulto que un país haya sido tan engañado en la vida, tanto tiempo y tantas veces, como el país opositor venezolano. No tengo reparo en decir, que somos el país más engañado de la historia moderna del mundo.

Pero esto no es sólo culpa de los que engañan, es responsabilidad también de los que creen. Un engaño la primera vez es diferente a un engaño la segunda vez. Ya la segunda, es culpa del engañado.

Así que en el caso venezolano, la responsabilidad es del mentiroso y de quien le cree.

Este tuit de @jguaido tiene 2 años. Hoy van a un diálogo que desde ya advierto, no llevará a nada. Quizás algunas elecciones fraudulentas, como siempre, y ya. Cohabitación. Como ha sido estos 21 años y como seguirá siendo con esta gente siendo protagonista del más grande engaño del mundo.

Venezuela es capaz de aguantar tipos como Chávez, Maduro, Guaidó, López y Capriles, sin reclamar, sin levantarse, sin producirles ningún tipo de miedo. Ningún político de los nombrados, le tiene miedo al pueblo, ninguno. La razón es que sabe que puede engañar y jamás le será cobrado.

En eso, los venezolanos tenemos una deuda con la dignidad.

Seguramente me pedirán propuestas, como siempre, como si eso sirviera. He dado muchas, cientos, en todas mis redes. Eso no importa. Puedo hacer una biblioteca de propuestas y todas quedarán acá, en un post irrelevante que en algunas horas perderá vigencia. El asunto no es la propuesta. El asunto es el darse cuenta que, sin duda alguna, somos el pueblo más engañado de la historia moderna.

Sepa.