PASION POR LA VIDA



Un halito de respiración sirve para que se inicie el llanto que demuestra vida. El nacimiento suena a grito y la pasión a suspiro. Nacer implica dolor de quien pare, pero también implica la infinita posibilidad de ser feliz en el momento en que sales del vientre materno. La vida sin pasión es nacer sin respirar. Vivir sin pasión es morir sin haber vivido. Hoy que escribo esto pienso en mis ancestros y como lucharon, vivieron y murieron en función de sus ideales. Pienso en Tamanaco, Paramaconi, Guaicapuro, Bolívar y Sucre y me siento infinitamente orgulloso de ser venezolano. Hoy me he conectado con la pasión que implica ser un mestizo, lleno de sangre caribeña, ímpetu negroide y cultura europea.

Vivir apasionadamente tiene que ser el lei motiv de nuestra existencia, salir a la calle con el único de anhelo de sobrevivir es el colmo de la ignonimia. Saber que existe una orquesta sin querer escucharla es violar estrepitosamente el elixir que nos da la razón de existir: la pasión. Considero que no se puede vivir sin pasión, constante clímax que hincha el corazón, expande los pulmones y tensa los músculos para vivir cada minuto implacable con sesenta segundos que merezcan haber sido vividos. Vivir apasionadamente es sentirte parte de algo, es saber que existes y que al morir al ver para atrás veras errores, claro, pero veras que valió la pena. Eso es vivir con pasión.

Es irresponsable anestesiarse a la vida, sufrir de forma crónica, perder la vida fumando una droga o bebiendo algo que te haga comportar como un imbecil. Que triste que necesitamos de sustancias externas para poder desinhibirnos, sentir, reír, hablar y socializar. Eso no es vivir con pasión, es vivir dormido en una letanía de procesos adormecidos que nos llevan solo a darnos cuenta que vivimos solo para darnos cuenta que estamos muertos pero no nos hemos dado cuenta. Vivir sin vivir es morir sin que nada valga la pena.

Hoy pienso en la vida y me doy cuenta que no importa cuanto lo intente, siempre voy a ver cosas que mejorar, personas que ayudar, procesos internos que sanar, pero también observo que vivir pulsando mi sentimiento cada vez que quiero defender mi visión, estrechando mi propia tranquilidad para caer en la cascada tempestuosa de una defensa de ideas, es lo mejor que puedo hacer con mi existencia, y si aunado a esto puedo convencer a alguien de mi alrededor que se de cuenta que vivir apasionadamente es la mejor forma de sentir que lo que hacemos vale la pena, pues sencillamente mi vida, en ese momento, ha valido la pena.

Hoy recordando de donde vengo, recordando mi raza, mi estirpe, mi latino americanismo, me siento pletórico de emociones nacionalistas que solo deseo compartir con usted que me lee e invitarlo que sea de donde sea, recuerde un momento de donde viene, y rinda homenaje a su propia vida, que por mas problemas que tenga, por mas lagrimas y cerrar los dientes, su vida, vale la pena, tiene una misión que cumplir y que mejor lo hace lleno de pasión. El fracaso siempre puede estar allí, eso no es lo importante, lo importante es el éxito que implica el solo intentarlo. Como decía Miguel Ángel: “el problema no es que tengas una meta imposible de alcanzar, el problema es que las tengas muy pequeñas y entonces, las alcances”.

Viva con pasión mi querido lector, su vida lo merece.