¿Amar o depender? el dilema de la víctima de agresión

Ella se me acercó y me dice “Alberto he aguantado de todo, lo único que le falta es pegarme, pero de verdad que he hecho de todo para salvar la relación y nada, no funciona, pero tampoco se cómo separarme”. Yo me le quedo mirando y veo que realmente estaba sufriendo.

Qué te parece si te amas a ti misma más de lo que lo amas a él, le pregunté? Ella se quedó perpleja como si nunca se hubiera planteado esa interrogante.

Alberto, es que es  muy difícil para mí. Lo siento como una necesidad en mi vida, lo deseo, lo quiero, no quiero separarme de él, y aunque sé que parezco una tonta al decirte esto, se que me hace mal, y aun así no lo quiero dejar. En ese momento empezó a llorar.

Sabes qué pasa? Ocurre que estás dependiente de él, eres adicta a los a buenos momentos y a los pocos espacios de amor, placer y paz que tienes, pero la inversión emocional que haces para soportar semejante relación es demasiado grande en relación a lo poco que recibes. Creo que un posible primer paso sería pensar en todo lo que tienes que soportar para vivir mínimos espacios de eso que llamas amor y que no es más que dependencia.

Nos despedimos y allí, justamente en ese momento, con su mirada, supe que la historia de su liberación había empezado. Ya nunca más podría estar sin sacar la cuenta de  cuánto daba y realmente cuánto recibía.

Ella iba a empezar el camino de  amarse a sí misma así implicara dolor de alejarse de él.

No siempre somos la mejor versión de nosotros mismos

Ella me decía que nunca encontraba personas que la amarán como era ella. Se quejaba muchísimo de que nadie entendía sus emociones, que nadie la nutria y que jamás encontraba a alguien que la amara y se quedara con ella.

Yo le pregunté cómo se describía a sí misma.

Me respondió que era amorosa, hiper sexual, luchadora, trabajadora a nivel obsesivo, con tendencia al mal carácter, llorona, ansiosa, intensa, no quería tener hijos, tampoco casarse, pero si quería una relación estable, incluso no le importaba si el tipo era casado siempre y cuando la quisiera y  le diera amor. Al finalizar ella misma se vio y suspirando me dijo “como ves soy un manojo de contradicciones y nadie me va a querer así, ayúdame a cambiar”. Yo le dije que no. No haría eso.

Le expliqué que yo no creo en eso de “cambiar”. Le dije que yo sostengo que tenemos que hacer dos cosas. La primera es aceptar nuestras sombras más profundas e integrarlas a nuestra personalidad, es decir, dejar de luchar contra nuestros demonios, y la segunda era jamás mentir sobre nosotros mismos, mostrarnos tal cual somos, de esa forma solo se iban a  acercar personas que nos aceptarán tal cual somos.

Durante un tiempo estuvimos conversando sobre este tema. Al tiempo nos volvimos a ver y estaba con un chico 18 años menor que ella.

Se sentía feliz con su muchacho, de hecho ella lo ayudaba económicamente y cuando le pregunté si había la posibilidad de que él la usará económicamente, ella me dijo “Alberto no me importa, para eso tengo plata y además me lo estoy gozando y el me hace sentir amada”. Yo sonreí y le di un abrazo. Le dije que mientras fuera feliz, debía disfrutar ese tiempo. Los tiempos felices merecen ser vividos.

El abuso sexual siempre es culpa del abusador

Hay discusiones que a mi me fastidia tener ya que es como discutir con idiotas, pero bueno, nada, hay que repetirlo.

Le podré un ejemplo claro.

Si ud ve una niña, tipo 14 años, minifalda, sexy, super erotica, y le dice que quiere tener sexo con ud, y ud lo tiene. Ud es un abusador de menores. Un enfermo. Ella una víctima.

Si ud le paga a una chica menor de edad para tener sexo, y ella lo hace, incluso todo alegre va y busca una amiga, y ambas disfrutan con ud y todo el tema, ud es un abusador de menores, enfermo, y ellas unas víctimas.

Por qué son víctimas si se le están ofreciéndo, gozando, aceptando plata y todo? Porque son menores de edad, porque son vulnerables, porque seguramente no tuvieron un hogar funcional, una buena educación, o sencillamente están alienadas a una sociedad hipersexualizada, y ud en vez de decir “carajita vaya a estudiar o a ver si el gallo puso”, ud se aprovechó de todo eso.

Así que no hay relatividad en este tema. Si ud busca alguna justificación para el abuso, o relativiza eso, o coloca la responsabilidad en la víctima, ud tiene su gustico por las carajitas, y no sólo eso, ud quizás hasta tenga su cuento escondido y anda buscando justificarlo.

Y si eres mujer la que hace eso de justificar el abuso, colocarlo en la víctima o relativizarlo, ojalá seas estéril.

Lleve.

NO PUEDO RESPIRAR

Estoy viendo en Instagram un movimiento contra el racismo el cual han etiquetado de varias maneras pero que la mayoría están bajo #blacklivesmatter.

La tendencia implica colocar un fondo negro y decir que estás contra el racismo. Yo no estoy de acuerdo en colocar el fondo negro y explicaré por qué.

A #georgefloyd lo mató un policía blanco. Lo mató por racismo? No lo sé. Lo mató por psicópata asesino? No lo sé. Lo mató, y eso es  lo relevante. Mató a un hombre desarmado, indefenso, ya controlado, que imploraba por su vida. Lo mató.

Existe el blanco racista, y existe el negro racista. También existe el indio racista y hay árabes racistas y chinos racistas también. El racismo está en todos lados. El racismo y la xenofobia caminan en nuestro mundo con total libertad, y contra eso hay que luchar.

A Floyd lo mató la indolencia, el odio, la ausencia de solidaridad, la incomprensión, la intolerancia. A Floyd no sólo lo mató el racismo.

Pero hay millones de Floyd en el mundo y son de todos colores. No sólo negros. Floyd puedes ser tu y puedo ser yo. Floyd es una víctima como todos podemos serlo.

Asi que pongo mi lienzo en blanco como símbolo de la paz y pongo letras negras para que entiendan que a todos nos tienen que dejar respirar. Todos tenemos derechos de vivir en paz y rechazar a quienes quieren erradicar ese derecho en nosotros.

Yo también digo no al racismo, pero no sólo al racismo. Le digo no a todo aquello que no deja respirar en paz a la raza humana. Digo no a que sigamos siendo víctimas del odio, la violencia, la barbarie y la indolencia.

Le digo no a todo eso