Las relaciones de abuso siempre se anuncian, pero lamentablemente muchas mujeres no entienden esas señales. Eso las empuja, de manera muy ingenua, a caer en manos de tipos que luego van a abusar de ellas, en todo sentido.
Si el hombre es agresivo, impulsivo, celoso, controlador, obsesivo y sobreprotector, tiene todas las barajitas para completar el álbum de «tipo violento».
Si goza con imágenes de guerra real, si disfruta viendo linchamientos o se ríe ante eso, si se la pasa hablando de violencia, o de lo que él haría siendo violento, ese tipo tiene todas las posibilidades de, un día, ser violento y agresivo.
Si maltrata a los animales o los trata de manera despectiva, si tiene pésima relación con su padre o madre y se la pasa hablando pestes de ellos, si es de los que su solución siempre es «mandar al carajo» a quien sea, estás en peligro, estás a punto de entrar en una relación violenta.
Así que es muy buena idea que no te dejes engañar, que veas las señales, que entiendas que estos tipos siempre avisan, y que cuando no ves estas señales o andas negando que existen, vas a entrar en graves problemas.
¿Y sabes qué es sumamente complicado? Salir de relaciones abusivas.
No sé si lo sabes, pero tengo un libro llamado ¡Esto se acabó! y quiero compartir contigo un extracto para la reflexión:
Cuando nos rompen el corazón perdemos una parte de él y no la volvemos a recuperar. Después que hemos sido engañados, sentimos que la confianza es como las palabras en un mundo de sordos.
Es muy difícil volver a confiar cuando a quien amamos nos traiciona. La cicatriz que queda después que nos han despedazado el corazón, se llama desconfianza.
Cuando te rompen el corazón nadie queda igual que antes. Si cada vez que alguien nos rompa el corazón sufriera como lo hacemos nosotros, no habría tantas traiciones, pero a todos en alguna medida nos han roto el corazón solo para reforzar la tesis de que solo estás mejor.
En el amor, las garantía son inexistentes, es algo que repito con frecuencia, así que no debemos pensar en vengarnos de quien nos rompió el corazón, sería un acto no civilizado, aunque tampoco sea civilizado que nos rompan el corazón.
Dañar el nombre del amor es como hacer una guerra en nombre de la paz. Cuando queremos ver sufriendo a quien nos causó tanto dolor, estamos en presencia de un monstruo que hay que domar. ¿Cómo? Asumiendo nuestra responsabilidad y entendiendo que amar es un riesgo.
Si recordamos constantemente a quien nos hizo daño y cómo lo hizo, sentiremos dolor por más tiempo y esto además de hacernos mal a nosotros mismos, nos hará más difícil perdonar. El perdón llega cuando nos olvidamos de quien nos dejó.
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Muchas veces nosotros cometemos el mismo error: andamos tan rápido en la vida, que no nos damos cuenta cuando las personas empiezan a mostrarnos que ya no nos quieren.
Andamos tan empecinados, estamos tan obsesionados y, de alguna forma, estamos, tú sabes, como con una gríngola puesta, que no nos permite ver bien las cosas. Entonces, nuestra pareja o la persona con la que compartimos la vida nos va dando señales. Nos va diciendo cositas. Nos va mostrando elementos que indican: este se va, este se va.
Y nosotros nos hacemos los locos. Estamos en tantas cosas, que no nos damos cuenta y, de repente, entonces cuando nos dejan andamos por allí llorando en los rincones:
¡Ay, me dejaron! ¡Yo no sabía! ¿Por qué me dejó?
Es importante que nosotros también tengamos en consideración el hecho de que los amores no son obligados. El amor se acaba y no fue porque tú lo hiciste mal, ni porque el otro también lo hizo mal.
Algunas veces el amor se acaba y sencillamente se acabó. En consecuencia, siempre es bueno echar un ojito, detenerte, mirar señales, y que la cosa no te agarre de sorpresa.
Es fundamental entender que nosotros durante nuestra vida vivimos frustraciones, nos sentimos profundamente frustrados, nos sentimos tristes y estamos así como, no sé qué hice, y esto no se me da, y aquello y lo otro, en el sentido de las emociones, de los sentimientos y de todo lo que tienes que estar relacionado con el tema del amor.
¿Cuál es la reflexión?
La reflexión tiene que ver con el hecho de entender que no todo se puede dar, no todo es completo. Tenemos que aprender a vivir con la falta. Esta idea de que todo lo merecemos, de que todo lo tenemos que tener, de que todo debemos vivirlo, no es verdad.
La verdad verdadera es que muchas cosas nos causan frustración, que en muchos momentos no somos felices y que otras circunstancias de vida pueden alterar nuestras relaciones amorosas.
En consecuencia, tenemos que convivir con la falta, tenemos que convivir un poco con la frustración y esto no significa que seamos mediocres o conformistas.
NO.
Significa que tenemos que tener tolerancia, resistencia en nuestro carácter y fortaleza en nuestro ánimo para que entonces, de esa manera, podamos sortear las situaciones negativas que se nos presentan en nuestras relaciones sentimentales y, al final, seguir siendo felices.
¡Epa! SALT LAKE 📍nos vemos el 12 de noviembre en mi conferencia: A veces Cupido también necesita ayuda.
Creemos que sabemos todo sobre el amor y que amamos mucho y bien, pero resulta que una y otra tropezamos con problemas de pareja. ¿Es o no es?
Es fundamental revisar algunos elementos, algunas creencias y la manera cómo ejercemos el ser pareja de alguien.
¿Cómo entendemos el amor?
¿Cómo lo otorgamos?
A veces Cupido 💘 también necesita ayuda y ¡ustedes también!
En mi conferencia en Utah compartiré mi experiencia y las herramientas emocionales que los ayuden a tener una relación de pareja más plena y feliz, y también esas claves para que sepan cómo resolver, desde el amor, los problemas que se presenten.
El amor no son solo palabras. El amor necesita de acciones. De hecho, cuando nosotros solo hablamos del amor, y expresamos el amor, sin acciones, es definitivamente un cuento, una paja, puro gamelote.
El amor se expresa en acciones y esas acciones tienen que ver, generalmente, con actos ligados al amor, también a la comprensión, al entendimiento, a la comunicación, al respeto.
El amor implica acciones, no solo palabras. Y, aunque es necesario escuchar expresiones relacionadas al amor, o son necesarias las poesías, las cursilerías, y todas aquellas frases que nos decimos desde el punto de vista del amor, sino vienen a través de acciones, no vale de nada.
Las acciones en el amor muchas veces tienen que ver con sacrificios, tienen que ver con dar un paso atrás, tienen que ver con la humildad, con bajar el ego, con asumir posturas que, a veces, no quisiéramos, incluso, las acciones del amor tienen que ver con asumir algunas cadenas que nosotros libremente escogemos.
Las acciones del amor tienen que ver, generalmente, con cosas que nosotros otorgamos. El amor es dar, siempre dar.
Cuando nosotros hablamos desde el amor, o solamente decimos palabras bonitas, o decimos ¡te amo! pero nuestras acciones no son correspondientes a eso, sencillamente estamos siendo hipócritas, estamos engañando, no somos verdaderos.
Cuando somos egoístas, cuando asumimos posturas personalistas, cuando somos individualistas, cuando solo pensamos en nuestro beneficio, en nuestro sentimiento, nuestros dolores, nuestras carencias, y no nos importa las emociones del otro, lo que el otro vive, lo que el otro piensa o siente, pudiéramos decir un ¡te amo! maravilloso y nuestra acción, sencillamente, será una mierda.