No rendirse es siempre la opción correcta

A veces nos pasan cosas malas, incluso muy malas, y eventualmente pensamos que son cosas que no nos deberían pasar, sin embargo, nos pasan.

Y justamente cuando esa sensación abruma, cuando esa sensación ataca, es cuando debemos entender que mientras haya vida, la vida continúa.

Y si continúa y nosotros estamos en ella, pues debemos tener la fuerzas necesarias, la pasión suficiente y la energía, para poder subsanar todos los problemas que se nos presenten.

No es que seamos invencibles, es que, sencillamente, somos humanos y los humanos hemos poblado la vida de tal forma que la naturaleza, a veces, se rinde a nosotros.

Es por esto que cuando pienses que todo está perdido, cuando sientas que la situación te abruma, ya no puedes más, entiende, que mientras haya vida, hay esperanza.

Y estas no son palabras cliché, es que son una realidad, porque la esperanza se basa en la comunión entre la experiencia, la fe y la energía suficiente para poder lograr los objetivos.

No rendirse es siempre la opción correcta.

Fracasar, aunque siempre forma parte de la vida, es un peldaño más para que tengas éxito.

Entiende que sin pasión no hay posibilidades de lograr nada, y sin entender que la vida son contingencias y que muchas frustraciones van a atacarte, al final del camino, mientras estés vivo, siempre vas a poder lograrlo.


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5 errores que cometemos ante la ansiedad

Miren, la ansiedad es el infierno en la tierra. Siempre he dicho que no se le desea ni al peor enemigo.

Fundamentalmente la ansiedad es un estado emocional que produce una profunda angustia, una angustia hacia el futuro, y también es un estado del humor que puede echarnos a perder la vida. ¡Nos jode totalmente!

Aquí les digo cinco errores que debemos evitar si la ansiedad está presente en nuestra vida, ya sea en lo personal o en alguien muy cercano a nosotros.

Primer error: decirle a la gente que se calme o decirte a ti mismo cálmate. ¡No lo hagas! Es contraproducente ya que causa el efecto contrario, lejos de bajar la ansiedad, la incrementa. ¡Pilas con esto! 

Segundo error: referirse a la ansiedad como algo pasajero. Decirle a la persona ansiosa que se le va a pasar (sin tener certeza de cómo y cuándo) suele elevar el nivel de ansiedad en quien la padece.

Tercer error: asumir que la ansiedad no va a volver a ocurrir, sin haber tomado las medidas necesarias como buscar ayuda profesional y seguir el tratamiento psicoterapéutico.

“Cuando la ansiedad ataca y no se trata de la manera adecuada, vas a seguir repitiendo más procesos ansiosos y sobre todo, mucho peores, mucho más graves”.

Cuarto error: asumir que la ansiedad solamente viene porque tú estás loco o porque tú no sabes lo que estás pensando. Miren, la ansiedad no tiene nada que ver con que tú seas una persona irracional o ilógica.

La ansiedad puede tener causas hormonales o psicológicas, e incluso, puede ser provocada desde el ámbito metabólico de la persona.

Quinto error: creer que la ansiedad se va a desaparecer por el simple hecho de quitar la atención de ella.

Ese es un error bien importante que mucha gente comete, sobre todo porque tratan de eliminar la ansiedad con los mismos pensamientos que la produjeron. Es como una pelea de pensamientos que tienes en la cabeza y eso es un profundo error.

¿Qué sí hacer ante la ansiedad?

Además de buscar ayuda profesional, obviamente con Psicovivir Internacional, haz estas tres cosas que sí frenan la ansiedad.

1.- Utiliza técnicas de relajación o respiración para contrarrestar el estado emocional ansioso. ¡Funciona!

2.- Asume un estado filosófico en tu día a día, abandonando la idea de que la vida es siempre negativa. La mayoría de las cosas que nos ocurren son positivas. ¡Haz un inventario y date cuenta!

3.- Planifica tu futuro basándote en todo aquello que sí puedes controlar y entendiendo que no tienes garantía de saber perfectamente lo que va a ocurrir. ¡Piensa en positivo!

¿Sí va?

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Cómo saber si necesitamos terapia

Miren, si sienten que el mundo los aplasta y no tienen ni idea de qué hacer, necesitan terapia, queridos amigos.

En momentos como estos, cuando nos encontramos bajo una montaña de problemas y no sabemos ni para dónde agarrar, la terapia es como ese GPS emocional que nos orienta y nos ayuda a encontrar el camino.

No hay nada de malo en buscar apoyo profesional cuando la vida te pone a prueba. De hecho, es una decisión inteligente. ¿Por qué? Porque la terapia te brinda herramientas y estrategias para enfrentar los desafíos con valentía y claridad.

Déjese de ese cuento de que «solo los locos necesitan terapia». En realidad, los más cuerdos son los que reconocen que necesitan un respiro, un espacio seguro para explorar sus pensamientos y emociones sin juicios.

Independientemente del rollo que se te venga encima, casi siempre hay una salida, de hecho, yo diría que siempre. Y en la terapia te damos la linterna y el mapa para ayudarte a descubrirla.

Sepa.


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¿Existe la ansiedad buena?

Muchas veces las cosas buenas que nos ocurren vienen cargadas de ansiedad. Yo le llamo ansiedad de la buena. El nacimiento de un hijo, una graduación, comenzar en un nuevo empleo, un viaje, un logro. Todos estos son elementos que nos llenan de ansiedad. Y es normal.

El caso es que las cosas malas también vienen cargadas de procesos ansiosos, algunas  veces muy malos, y al final del camino, pues, nada, todo está evolucionando, todo está cambiando, y muchas veces cuando tenemos ansiedad, pensamos que sabemos cuál es el futuro, o pensamos que sabemos lo que nos va a pasar y no solo eso, también pensamos que lo que nos va a pasar es terrible, es malo.

Y comienzan esos síntomas terribles de la ansiedad patológica: la pensadera negativa o catastrófica, el cansancio extremo, las palpitaciones, el nerviosismo, la irritabilidad, los problemas estomacales, hasta que caemos en ataques de pánico.

Si te sientes así, esto es anormal.

No todos los procesos ansiosos están relacionados con situaciones negativas.

Resulta que desde la ansiedad no entendemos que la vida es eso, es un fluir, es un constante cambio.
No siempre sabemos el futuro. No siempre sabemos cómo son las cosas, no siempre sabemos qué nos deparan las situaciones.

En consecuencia, lo mejor es vivir, lo mejor es fluir con la vida, y no tener tanta ansiedad, no tener tanto miedo al futuro, no tener tanto miedo a las cosas negativas que supuestamente nos van a pasar, porque al final, nos pasan o no.

¿Qué hacer para salirle al paso a esa ansiedad negativa?

Buscar ayuda profesional. Cuando no podemos solos, el acto más inteligente y sensato es buscarle solución a nuestro problema. Y sí se trata de ansiedad, nosotros sabemos cómo ayudarte.


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El desespero por el amor: como si la soledad doliera

Noto a tanta gente desesperada por el amor. Es como si la soledad doliera. Es como si, de alguna forma, la sensación de no tener una pareja o compañero, o no tener a una persona que esté al lado tuyo, entonces, sencillamente el mundo se acabó. El autobús te dejó y te quedaste para vestir santos.

Eso es un error.

Eso definitivamente es un convencionalismo social de una moral retrógrada de una sociedad que ya no existe. Las relaciones de amor van y vienen. Las relaciones de amor están o no están. Y realmente, en los momentos de soledad es cuando uno se prepara para recibir un amor diferente.

Es en los momentos de soledad, cuando uno reflexiona, cuando uno entiende, cuando uno procesa. No solamente los temas de soledad, si no también cuando uno está en pareja.

Miren, muchas veces cuando estamos en relaciones de pareja, pues, tenemos problemas, tenemos conflictos, tenemos situaciones negativas.

En consecuencia, muchas veces necesitamos como un pequeño espacio, un pequeño momento de soledad para decir, “ya va, un momentico”. ¿Qué está pasando? ¿Qué estoy haciendo? ¿Cuáles son mis comportamientos anómalos en esta situación?

Y, cuando no tenemos pareja, pues, sencillamente estamos abriendo un espacio con nosotros mismos, para amarnos, para elevar nuestra autoestima, para desarrollar nuestra capacidad amatoria, justamente para recibir el nuevo amor.

El hecho de estar en soledad, no significa que usted tiene que estar desesperado por una relación. El hecho de estar en soledad, no implica que ella duele o que ella es mala, o que ella es absolutamente negativa.

Y les voy a decir un secreto más.

Cuando estamos desesperados por amor, generalmente la soledad es más profunda. Cuando estamos desesperados buscando una pareja, conseguimos al peor bicho de uña o bicha de uña que se nos acerca. Cuando estamos desesperados por pareja, nuestra autoestima se destruye y somos capaces de recibir cualquier cosa, con tal de que medio nos ame, para sentir entonces, que nosotros somos personas somos susceptibles del amor.

Estar desesperado por amor, es también una manera de no amarse a sí mismo.


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Obesidad y miedo al contacto

Les voy a hablar sobre la obesidad y el miedo al contacto, desde mi propia experiencia, como alguien que sufrió de obesidad mórbida.

Sí, alguna vez llegué a pesar más de 200 kilos.

213 kilos de infelicidad. Y mucho miedo. Para qué negarlo.

Un aspecto característico de los que hemos sido obesos es la incapacidad para hacer contacto con nuestras emociones, sobre todo las negativas. Recurrimos a la comida como elemento aliviador. Comemos porque no queremos sentir, lo cual siempre fracasa, ya que, aunque “no sintamos” la rabia, tristeza o miedo del momento, después del atracón, terminamos cargando una culpa infinita.

Nos sentimos acomplejados y, en consecuencia, evitamos compartir esas emociones con los demás. Generalmente los gorditos somos chistosos, alegres y el “alma de la fiesta”. Nos convertimos en excelentes consejeros, cuando, en muchos casos, nuestras vidas son un caos. Hacemos eso porque mirando el problema de los demás, dejamos de ver el propio. Yo no conozco obeso con buena autoestima.

Otro comportamiento que forma parte de muchos de los obesos, y que también en algún momento formó parte de mí, es la sempiterna necesidad de conseguirnos parejas inseguras.

Pareciera que somos adictos a unirnos a personas celosas, obsesivas, codependientes y demás yerbas aromáticas. Pareciera que necesitamos que estén pendiente de nosotros, no importa si es patológicamente pendientes, igualmente no ponemos límites a los celos de nuestras parejas.

Estamos tan necesitados de refuerzo y cariño, que nos someten a cualquier cosa. Necesitamos la seguridad de una relación, no importa si es dañina y, sobre todo, necesitamos no sentirnos solos, ya que, en el fondo pensamos ¿Y quién se va a fijar en una persona como yo?

Ante este pesado panorama les digo algo: No basta con bajar los kilos, es necesario, yo diría imperativo, sanar las emociones, buscar ayuda, y no habrá necesidad de esconder esos sentimientos en la comida.

Sepa.

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