La vida en pareja: infierno y paraíso

A veces la vida en pareja puede ser estar en el paraíso, o vivir en el infierno. La diferencia se establece en la calidad de los acuerdos que se logren, las reglas que se siguen y se cumplen, y también la capacidad de frustrarse ante el hecho de que la otra persona no sea lo que uno esperaba.

Vivir en pareja implica que el amor no tiene garantías, pero la relación necesita de compromisos.

Es importante entender que para llevar una buena relación se necesita comprender al otro, ponerse siempre en los zapatos del otro, y asumir que muchas veces la persona que tienes al frente, no va a llenar tus necesidades, tampoco tiene por qué llenarlas, sin embargo, aún así, se pueden amar profundamente.

Cuando nada de esos ingredientes existe, entonces la vida en pareja se convierte en un infierno donde la comunicación siempre será negativa, dolorosa, y el cansancio sobreviene hasta el punto que se deja la relación, o se deja de amar.

En ese sentido, toca entender que el amor exige compromisos, la relación exige reglas, y violar cada uno de esos elementos siempre va a traer el dolor.


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El conflicto de pareja siempre es dos

Toda relación que tiene conflicto, sea la razón que sea, es un asunto de dos. Incluso, situaciones en las que claramente uno es el responsable, siempre el otro también es parte del problema.

Por ejemplo, situaciones de infidelidad. La persona infiel lógicamente es la principal responsable de la crisis, pero la víctima también es responsable.

¿Por qué? Por quedarse allí y generar situaciones donde la culpa, la ceguera, la negación y la represión sea la constante, o por no resolver el irse o si se va a quedar, entonces construir una relación abierta, poliamorosa, o como sea que lleguen a un convenio.

Es decir, la responsabilidad está en no resolver qué hacer con la situación derivada de la infidelidad, e incluso el no buscar ayuda, la cual siempre es necesaria en estos casos.

En situaciones de agresión también. Lógicamente el agresor es el responsable absoluto de eso, pero la víctima tiene una responsabilidad importante. ¿Cuál? el no buscar ayuda, el quedarse, el no denunciar inmediatamente, la dependencia, etc. No con esto estoy diciendo que la víctima también es culpable. Estoy diciendo que hay una responsabilidad en el mantenimiento de la crisis.

De hecho, cuando en terapia a una víctima de agresión se le muestra su responsabilidad en el mantenimiento de esas situaciones de violencia o agresión, y se le da todo el apoyo, comprensión y fuerza, es cuando toma las riendas de su vida y se defiende, acusa, busca ayuda y se separa del agresor inmediatamente.

Y así puedo dar muchos ejemplos en los que toda crisis de pareja siempre es un asunto de dos, donde la responsabilidad siempre será compartida y, justamente por eso, se tiene que mirar con objetividad. Cuando esto se entiende, entonces cada miembro en crisis empieza a tomar cartas en el asunto que le compete, toma decisiones y busca resolver o separarse. Cuando se asume la responsabilidad de las cosas que suceden en pareja, las cosas tienden a fluir mejor, ya sea para la separación o para la unión.

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Celos e infidelidad…huele a peligro

Los celos forman parte de una relación. Es inevitable asumirlo como un hecho inapelable. Y también se dice que los celos son muestra de amor. La verdad es que no siempre son muestra de amor, y les voy a explicar por qué.

Los celos tienen que ver con un sentido de pertenencia, un sentido de territorialidad que en el amor siempre es constante. La sensación de tú eres mío, yo soy tuyo, nuestro amor es para siempre, forma parte de las relaciones que generalmente son estables.

Cuando esa situación se pone un poco en peligro, o se ven algunas situaciones que pueden atentar contra eso, es normal que vengan ciertos celos, y que formen parte de la relación, sin que eso produzca elementos violentos, agresivos, demostraciones de juicios implacables o una inseguridad infinita. Pero, por otro lado, cuando estos celos se convierten ya en una cosa totalmente obsesiva, donde la persecución, la paranoia, la angustia, la ansiedad, forman parte de la relación y hacen que esta sea infeliz, entonces ya estamos hablando de procesos que ya entran a nivel de trastornos emocionales o, incluso, problemas mentales.

Unos celos que llevan a una persona a cometer actos violentos, a hacer cosas totalmente irracionales, a vivir de una manera incivilizada, de ninguna manera son celos normales.

Por otra parte, cuando se descubre una infidelidad, se tiene que entender que, en la infidelidad, independientemente de los factores que llevaron a  quien fuese el culpable de la misma o no, lo importante que hay que mirar es que la relación está en conflicto, y que la relación tiene una situación prácticamente terminal.

Entonces, agarrar y venir y ser violentos con las personas que fueron infieles o con los involucrados dentro de la infidelidad, es un acto netamente irracional y primitivo, es un acto que no forma parte de una persona inteligente, que razona y que es sana emocionalmente.

Cuando uno es víctima de una infidelidad, el dolor, la desilusión, la decepción, forman parte de los sentimientos involucrados, pero venir y hacer daño, vengarse e intentar matar y hacer cosas que estén ligadas a la venganza, pues sencillamente hablan de personas que no están bien emocionalmente.

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¿Quieres saber si te están siendo infiel?

Si tu pareja anda en procesos de ocultamiento: oculta el teléfono, se pone de espalda para que tú no leas, tiene una cosa allí misteriosa, y anda pendiente para cambiar la pantalla del celular, o anda pegado con una canción, o en las redes, lo más seguro es que, ajá, no está siéndote fiel.

Cuando descubres mentiras recurrentes.

Cuando, de repente, tiene confusión en la manera de estar diciendo las cosas, o se enreda todo en lo que dijo que estaba haciendo, pero no hizo, pero aunque sí hizo pero no lo hizo…jajajaja, ahí también estamos ocultando otro elemento.

¡Aquí huele a caucho quemao!

Y, sobre todo, cuando en las relaciones íntimas empieza a fallar, pero no por motivos del estrés, de la cotidianidad, de los elementos normales de la vida, sino que, bueno, mira, de repente, estábamos muy bien y ahora…

«Vamos a dormir que estoy cansado. No sé, no me quiero bañar. No estoy de ánimo».

Ay, no sé a ustedes, pero aquí huele a caucho quemao…


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¿Te sientes inseguro emocionalmente?

La inseguridad emocional es un flagelo personal. ¿Por qué?

Les voy a explicar. Miren, cuando somos inseguros, cuando somos nerviosos, cuando, de alguna forma, no sabemos ni tomar decisiones, ni sabemos qué es lo que queremos ni para dónde vamos a coger, y todo el tiempo estamos así como:

«¿Qué hago?

¿Y si me pasa tal cosa?

¿Y si tengo tal situación y entonces qué es lo que voy a hacer?»

Ese proceso de inseguridad emocional nos echa a perder la existencia, nos echa a perder la vida. Y uno de los elementos fundamentales para poder salir de esa inseguridad es entender que siempre los seres humanos nos podemos equivocar.

Siempre podemos meter la pata.

El punto no está en equivocarse, no, ese no es el punto. No está en fracasar. El punto está en intentarlo.

Tiene que ver con el hecho de que usted se atreva a hacer cosas, aunque le salga mal, aunque de repente no tenga la certidumbre del éxito, aunque quizás, pues, tome una mala decisión, pero en la medida en que nosotros vamos atreviéndonos a hacer cosas y vamos atreviéndonos a a tener nuevas experiencias, a conocer lugares, a tomar tomar nuevas bebidas, comer nuevas comidas, relacionarnos con nuevas personas, establecer nuevas experiencias laborales, en esa misma medida, vamos sabiendo lo que nos gusta, lo que no nos gusta, nos vamos atreviendo y sabremos cómo enfrentar aquello que no somos capaces de hacer, pero desde la seguridad, desde la auto confianza, desde una estructura de personalidad bien definida.

Atrévete a dar ese paso, y me cuentas qué tal te va. ¿Sí va?


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¿Los hijos deben dormir con sus padres en la misma cama?

Me voy a meter en un tema polémico.

¿Los hijos deben dormir con sus padres en la misma cama o no? Lo que llamamos colecho.

Mi respuesta, de pronto a usted no le va a gustar: mi respuesta es NO, NO Y NO.

Durante un tiempo, sí, okey. Más o menos, mientras el niño está tomando el pecho, en ese proceso de unión de la madre con el hijo, se entiende. Estamos hablando entre seis meses a un año, ¿okey? Sí, el hijo en la cama con su madre, el seno, la alimentación, el amor, sin duda alguna. Ya después no, ya después tenemos que ir separándolo paulatinamente a su cama.

Hay que irlo llevando paulatinamente a estar durmiendo solo. Usted puede tener toda la opinión que usted le dé la gana. Yo la respeto. Está muy bien. Sé que la mayoría de la gente cuando tú le dices esta opinión, ataca en los comentarios, me dicen que yo estoy loco tal. Es como que si tú lo estuvieras matando diciéndole eso.

La verdad verdadera es que después de un año, entre entre nueve meses a un año, ya puedes ir llevando a tu hijo paulatinamente, con amor, con mucho amor, puedes ir llevándolo a que esté solo, porque mantenerlo metido en la cama te puede afectar la vida de pareja, también lo puede afectar a él en su desarrollo.

Definitivamente, esa situación va a traer una serie de consecuencias negativas. No hay niños traumatizados porque al año los llevaron paulatinamente y con amor para su cama. Déjese de cuentos de camino. Así que eso es lo que, en mi opinión, debe hacerse. Me da igual que usted venga a insultarme por tener esta opinión.


La crianza no es cosa fácil. Muchas veces nuestra relación de pareja se ve afectada por malos hábitos y situaciones que le consentimos a los hijos. Buscar ayuda es fundamental para evitar males mayores. Venga a terapia con mi equipo, el Team Psicovivir. Sabemos cómo ayudarte.

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